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Puente Genil
jueves, diciembre 8, 2022

El camino de la verdad es la perseverancia en buscar y hacer el bien    

   

Citas: 1ª lectura: Malaquías 3,19-20a.   Salmo: 97 El Señor llega para regir la tierra con justicia.   2ª lectura: 2ª Tesalonicenses 3,7-12. Evangelio: Lucas 21,5-19.  

A lo largo de la historia hemos comprobado las consecuencias destructivas del egoísmo, del mal, de la violencia, de las guerras y de su fuego devorador que lo arrasa todo y lo peor es la pérdida de las vidas de las personas.

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También nuestra historia nos demuestra que, para los que viven arrogantemente desde el poder, la injusticia, la opresión, la corrupción, la riqueza… llegará también su final; temido por ellos pero de liberación para los demás. Es lógico pensar que alguien tiene que denunciar toda esa maldad, soberbia y arrogancia como grito reivindicativo de los que soportan la injusticia, la opresión, el oprobio… como labor profética de liberación; como camino emprendido para hacer posible aquí el Reino de Dios, pues nuestra historia debe de caminar, no hacia la violenta extinción total de la vida, sino hacia un punto y final en el que se produzca una transformación total de las personas que nos lleve a una vida más plena, más feliz para todos y que perdure eternamente.

Sólo los que viven sacrificándose por los demás desde el proyecto de Reino de Dios serán recordados después de esta vida terrena para ser tenidas en cuenta sus palabras y obras. Tampoco es bueno vivir desde una mentalidad apocalíptica, culpando a los demás, sin hacer nada por miedo a meter la pata, esperando que llegue nuestro final o el fin del mundo y que Dios haga justicia; hemos de vivir desde nuestras limitaciones con humildad pero con dignidad, entrega y responsabilidad; siendo instrumentos en manos de ese Dios para sembrar el bien. El anhelo de los cristianos debe de ser construir un mundo nuevo amparados en una nueva manera de vivir y entender esta vida como una experiencia nueva, desde esa resurrección que no podemos entender aquí y ahora ni programar para el futuro, porque está en manos del mismo Dios Padre que nos ha creado para vivir por él, con él y en él. Hemos de alegrarnos de esos procesos humanos transformadores para hacer un mundo mejor, proclamando desde nuestra fe el Evangelio, esa esperanza cristiana en una vida mejor, más trascendente y más feliz. Hemos de entender que con la llegada de Jesucristo algo nuevo y definitivo está surgiendo; desde esa búsqueda de Dios con todo nuestro corazón y desde esa llamada al perdón a la conversión y al bien. En contra de los reinos de este mundo Jesucristo trae,  la verdad, la justicia, la paz, la felicidad, el amor, la misericordia, la vida eterna… para todos. Quienes se creen poderosos desean poder ocupar ese lugar de Dios en la Historia por eso hemos de saber que, como Jesucristo, siempre estaremos en conflicto con quienes quieren dominar el mundo y esta vida desde sus intereses y egoísmos, y por tanto hemos de estar vigilantes y trabajando con perseverancia por un mundo mejor, desde su espíritu de perdón y de amor a los demás, dispuestos a la persecución y al sacrificio de nuestra vida, si fuera necesario, como hizo él, siendo modelos a imitar e imitadores de  Dios, el resto nos vendrá de él por añadidura.              

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