23.1 C
Puente Genil
martes, junio 18, 2024

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré

XIV Domingo del Tiempo Ordinario

Citas:1ª lectura: Zacarías 9, 9-10  

Salmo: 144 Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.    

-

2ª lectura: Romanos 8,9.11-13.: Mateo 11,25-30.

A través de los medios de comunicación podemos observar gentes de otras culturas, religiones, situaciones económicas, razas e ideologías diferentes, muchos de los cuales viven oprimidos por los poderosos de sus países y no encuentran alivio ni siquiera en su religión. Nos urge, desde el respeto entre todos, la implantación de la justicia y la paz en el mundo para el bien común; meditar para poner en valor y en práctica la invitación de Jesucristo a la universalidad real de un Dios; creador de todo, dador de vida y padre misericordioso de todos los seres humanos; una realidad tangible que; a muchos desconcierta, escandaliza y los lleva a la exclusión de unos para con los otros. ¿No comprendemos aún que ningún tipo de manipulación, opresión, violencia, guerra, nos va a llevar a la paz, la felicidad, y a una vida más digna? ¿No es mejor aprender a vivir, desde la humildad de lo que somos, la concordia, la comunión, la ayuda, la donación y que empecemos a dejar atrás nuestros egoísmos e intereses y vayamos abandonando y destruyendo las armas que únicamente siembran: dolor, miseria, destrucción y muerte? San Pablo nos traza la mejor alternativa; que no es la de vivir desde el mundo y según sus normas, sus leyes, sus intereses, sino la de vivir desde el Espíritu de liberación de todo lo que supone nuestro «yo». La redención cristiana sólo se realiza por medio del Espíritu Santo que nos invade y nos transforma dando sentido a nuestras vidas mientras estamos aquí y que nos garantiza otra vida más allá de la muerte, desde la donación sencilla y humilde a los demás; por respeto, por misericordia, por amor verdadero.

Es esa donación del Dios de la vida revelada por Jesucristo con su vida y sus obras, lo que resulta fácil de entender a los pequeños y humildes; pero que no soportan los de espíritu soberbio y poderoso que se creen los sabios y los entendidos.

La palabra de Dios debe dar luz a todos los acontecimientos y aspectos de nuestra vida real. Sólo de esta manera será nuestro ser y existir una donación convincente en medio de la mentira y la hipocresía de este mundo de; confrontación, violencia, interés y maldad. Nuestra esperanza es el amor salvador de Dios manifestado a través del Espíritu Santo que habita en nosotros si nos abrimos a la gratuidad de su misericordia y perdón para todos.

Es Dios quien dispone de las cosas y también de nosotros según su sabiduría y para el bien de todos. Son los que se creen sabios, entendidos y poderosos quienes desde sus actitudes impiden que los dones gratuitos del Padre lleguen a todos para el bien común.               

7,034FansMe gusta
2,215SeguidoresSeguir

Últimas Noticias

error: El contenido está protegido