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Puente Genil
domingo, febrero 25, 2024

Manuel Gálvez Linares «Chifarri» da nombre a un tramo del paseo fluvial a iniciativa de «Amigos de Puente Genil»

«Hoy celebramos la vida y el legado de Manuel Gálvez Linares», con la rotulación del paseo fluvial de Miragenil con su nombre, así lo ha dado a conocer el alcalde, Sergio Velasco Albalá, en el acto de inauguración con este nomenclatura de la margen derecha del paseo fluvial . Se han dado cita los portavoces de todos los grupos políticos, representantes de distintas directivas de la Agrupación de Cofradías, así como de las corporaciones bíblicas y cofradías a las que perteneció. También se han sumado un nutrido grupo de vecinos del barrio de Miragenil, familiares y amigos, como Antonio Fernández Díaz «Fosforito».

Hoy se ha dado cumplimiento a una solicitud de la Asociación «Amigos de Puente Genil» aprobada por unanimidad en sesión plenaria en el Ayuntamiento de la localidad. La concejala de Cultura ,María Delgado, ha dado lectura al acta en el que se recogía la solicitud de una calle o vía con su nombre, a un querido vecino de Miragenil que casado con Ascensión Silva tuvieron 8 hijos. Fue carpintero y ebanista. Socio de la funeraria Cornejo y regentó un taller de automoción en el que trabajaron sus hijos, y a cuyas espaldas se ha ubicado el nombre de la vía.

Pedro Rivas, presidente de la Asociación impulsora del homenaje dijo que de él «habría que escribir una novela», caracterizándolo como «un pontanés típico y amante de las tradiciones». Se refirió a él como «una clínica del buen humor».

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Su hijo, Jesús, en representación de la vasta familia ha agradecido a Velasco y al alcalde saliente, Esteban Morales, la iniciativa. El regidor local destacó del homenajeado el ser un pontanés «imaginativo, risueño, de iras amplias». Fue «conocido a nivel empresarial y queridísimo por ser amante de las tradiciones». En «Miragenil fue ejemplo de los valores que defendía y este paseo será un tributo a su legado».

«Chifarri», nacido en 1904, contrajo matrimonio con Ascensión Silva de cuya unión tuvieron a sus ocho hijos, María , Josefina, Manuela, Fernando, Dolores, Manolo, Antonio y Jesús. Manuel Gálvez, tuvo una dilatada trayectoria en sus mi devociones, en el mundo de la Semana Santa fue muy reconocido, habiendo sido nombrado Manantero Ejemplar, , hermano de Los Ataos, del Imperio Romano del que fue Llave de Oro, refundador de la Cofradía de la Virgen de la Guía. Por su desinteresada aportación a la vida social de la localidad y de su barrio fue nombrado Reyes Magos y también encarnó a Papa Noel.

Estuvo al frente de la empresa familiar que él pusiera en pie con su propio esfuerzo y tesón. Fue un hombre sencillo y laborioso que desde su niñez tuvo la certeza de que el sudor es el mejor abono para que crezca el trigo que, una vez transformado en pan, adornara nuestra mesa. Su dilatada experiencia en relaciones personales, le hizo calar con la simple mirada la catadura de cada uno, con la precisión de un avezado zahorí de la condición humana.

Recogemos palabras de Manuel Gálvez Linares, recogidas en un número de El Pontón fechado en 1987.

«Esta misma escasez de vehículos a motor me obligaba a desplazarme a los pueblos del entorno como Herrera, El Rubio, etc. donde a veces pasábamos temporadas haciendo reparaciones. Y hablo en plural porque ya me acompañaba mi hijo mayor, Fernando, que ha sido siempre sobresaliente en todo y que domina la profesión hasta llegar a ser el maestro del resto de sus hermanos. Desde niño, por pura vocación y sin necesidad de instructores destacó en todas las facetas que abarca este oficio. Así se ha llegado a una gran empresa familiar de la yo soy el jefe. Mis otros hijos varones, ManoloAntonio y Jesús, se han especializado cada uno en su cometido y son auténticos artesanos que no tienen nada que envidiar al profesional que tenga más títulos y galardones. En la firma trabajan además varios sobrinos y tres nietos que siguen la tradición de la familia. Es un negocio arriesgado este, pues tienes siempre mucho dinero flotante, en la calle, a sabiendas de que una parte de él no llegarás a cobrarlo porque no faltan desaprensivos. Tenemos laboratorio de pinturas, grúas, maquinaria de la más avanzada tecnología y una cualificación a toda prueba. Y aquí sigo en la brecha, porque nunca me ha faltado en las horas bajas el aliento de mi mujer, Ascensión Silva, que tiene un sentido del humor que espanta todas las penas que puedan sobrevenir».

«Yo he luchado siempre por la Semana Santa. En la corporación «Los Ataos» permanecí más de treinta años, y fui yo quien les puso música, que esa es mi gran pasión. El acompañamiento de la banda nos costaba mil pesetas cada sábado, y alguno de los músicos veteranos de hoy debutaron con nosotros cuando eran unos críos. ¡Eran de ver Los Ataos cuando tenían el cuartel en la calle Aguilar, que hasta ponían fuegos artificiales en el balcón! Yo he sido muy picajoso, y cuando vestido de Judas ahorcado el Viernes Santo por la noche me echó de la procesión el Cofrade del Sepulcro, me prometí no vestirme más. Hoy, esta misma Cofradía, invitó por escrito a Los Ataos para incorporar este personaje al desfile. Mi sitio lo ocupó mi Fernando cuando ingresé en Los Romanos. Después de algunas peripecias provocadas por malos entendidos, entré en el Imperio hace 22 años, siendo presidente Francisco Baena Jiménez. Era Jueves Santo y mi carta de solicitud la leyó D. Calixto Doval Amarelle. Aquella misma tarde me vestí en la Escuadra Grana con la ropa que me prestó José Rivas Carmona. En 1979 me concedieron la Llave de Oro y ocupo el cargo de responsable del cuartel. Pertenezco a la Escuadra Oro y la verdad es que disfruto viendo disfrutar a mis hermanos. Fui Manantero Ejemplar el año 1983 y aquello fue para mí la culminación de una vida semanantera. Yo desearía que la juventud pusiera el mismo coraje y empeño que he puesto yo para realzar nuestras costumbres».

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