Andrés Alcaráz : «Soy un aficionado de a pie de los muchos del solar andaluz»

En el tiempo que llevo compartiendo inquietudes flamencas, pocas personas me he encontrado como Andrés Alcaraz Alcaraz. Aficionado cabal donde los haya, lleva la honestidad, la prudencia y la concordia por bandera en todos aquellos foros y lugares en los que ha participado y participa. Maestro ya jubilado, mas escritor activo, Andrés es uno de esos aficionados que contribuye, gracias a su conocimiento, capacidad y disponibilidad, a dinamizar el tejido asociativo flamenco, algo que quizás se echa en falta, actualmente, en La Puente. De hecho, hace unos años, no dudó en aceptar la propuesta de colaborar con el flamenco de Puente Genil, con el difícil e incómodo encargo de comandar el jurado del Concurso Membrillo de Oro. (Hoy parte I):.

Alvaro de la Fuente: Andrés, bienvenido a puentegenil.ok, para un servidor es un honor recibirte en este foro y aprender un poco de tus vivencias y experiencias en este complejo mundo del flamenco.

Andrés Alcaraz: Gracias a ti, Álvaro. En primer lugar  por  los elogios que dedicas a mi persona, inmerecidos la gran mayoría de ellos,  y en segundo, por darme la oportunidad de poder expresar mis opiniones sobre el Flamenco, una de mis aficiones.

A.F:Dime Andrés, ¿cómo te aficionaste a lo jondo? ¿Fue en tu pueblo natal de Santaella? ¿Por tradición familiar?

A.A.Sería difícil concretar un lugar  y una fecha determinada, mi acercamiento al FLAMENCO se produce de forma lenta a lo largo del tiempo; aunque si cabría decir, porque es totalmente cierto, que Puente Genil, pueblo que ha marcado mi existencia en numerosos aspectos, también lo hizo en este campo.

A.F. Gran parte de tu vida la estás desarrollado en La Puente. Cuándo te asentaste aquí, ¿con quién y dónde comienzas a compartir tus inquietudes flamencas?

A.A.Yo  nací en El Fontanar, una  aldea de Santaella. En el mes de octubre del año  1961, con doce años, llegué a este bendito pueblo con una beca para estudiar en el Instituto Laboral Manuel Reina donde cursé el Bachiller Laboral y el Bachiller Laboral Superior. Durante este tiempo, siete años, del 61 al 68, además de estudiar, también tuve la oportunidad (la edad así lo demandaba y requería) de conocer alguna que otra taberna flamenca. La que más impacto me causó fue la taberna  El Tiri, un pequeño rincón-museo donde el Cante estaba presente de forma permanente a través de discos y de las innumerables fotografías que cubrían sus paredes. Años más tarde,  en el 72, ya como maestro, regresé a Puente Genil, concretamente a Cordobilla. Allí, entre otros buenos amigos, conocí a Vicente Cáceres y a su hermano Joaquín, dos aficionados de muchos quilates y en el caso de Vicente, nuestro querido “Cuesco”, un gran cantaor. Juntos, en mayo del 81, organizamos el primer Festival Flamenco en una aldea de Puente Genil. Festival al que de forma ininterrumpida le siguieron otros 17. Esto supuso un acicate para que otras aldeas, El Palomar y Sotogordo, se subieran al carro de los festivales flamencos; eventos por los que pasaron los cantaores y guitarristas aficionados más destacados del momento, tanto locales como foráneos, además de, en el caso de Cordobilla, profesionales de como Fosforito, Luís de Córdoba, Jiménez Rejano o Curro de Utrera, entre otros muchos.

A.F.Si no estoy equivocado, fuiste uno de los socios fundadores de la Peña Cultural Flamenca Frasquito, en donde desempeñaste una enorme labor de divulgación de l jondo, una peña que, según me cuentan -no sé si será verdad-, nació como una escisión de la extinta Peña Fosforito. ¿Cómo recuerdas aquellos años?

A.A.En la década de los 70 y mitad de los 80, dejando aparte el Festival de Cante Grande por donde pasaban las grandes figuras del Cante, los puntos de unión y encuentro de los aficionados pontanos solían ser: durante el día, las diferentes tabernas, las de Perico Lavado y El Tiri  eran las que más concurridas. Por las noches el centro de reunión se trasladaba a la Peña Flamenca Fosforito. Y efectivamente, como bien argumentas en el encabezamiento de tu pregunta, los fundadores de la Peña Frasquito, todos eran o habían sido socios bastante activos de la Peña Fosforito, Yo me uní a la nuevo proyecto unos meses más tarde, cuando todavía la peña estaba en pañales y caminaba a gatas por los intrincados senderos de lo jondo; dicho esto con el mayor respeto y cariño posibles. En principio me hice cargo de la secretaría. Desde este puesto y otros que ocupé en las diferentes Directivas que se fueron sucediendo puse mi granito de arena para lograr el auge y esplendor que la Peña Cultural Flamenca Frasquito de Puente Genil alcanzó y mantuvo durante varias décadas dentro y fuera de nuestro pueblo.

A.F.Por cierto, ¿cómo ves la actual situación del tejido asociativo flamenco en Puente Genil? Desde tu dilatada experiencia, ¿qué crees que hace falta para recuperar un poco la vitalidad y unidad de la que hacía gala hace varias décadas?

A.A.Lo veo en horas bajas; aunque, a renglón seguido, sería conveniente matizar que pocas  veces estuvo en consonancia con la numerosa y cualificada afición flamenca que existe en Puente Genil. Es difícil de entender, especialmente fuera de nuestras fronteras, que un pueblo que a lo largo de su dilatada historia contó con una extensa nómina de reconocidos cantaores y que puede presumir de ser la cuna de uno de los artistas flamencos más grandes de todos los tiempos, Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, V llave de Oro del Cante, posiblemente, el andaluz más laureado de todas las épocas  en cuanto a las artes escénicas se refiere, no cuente con una GRAN PEÑA FLAMENCA. Y aún más difícil de entender resulta,  que la peña que lleva su nombre, desde mediados de los ochenta, permanezca  prácticamente inactiva y sin sede propia. ¿Soluciones a este problema?  ¡Uf…! A pesar de esta anomalía, pues como una anomalía flamenca debe entenderse un hecho así, sería conveniente reconocer y valorar lo mucho y bueno que tenemos y hacemos en nuestro pueblo en un campo tan complejo. En relación con la situación que atraviesan nuestras peñas, quizá cabría exigir un poco de más implicación a aquellos que nos consideramos aficionados al flamenco. Implicación y cordura flamenca que hago extensiva a las instituciones locales, provinciales y autonómicas; las Peñas Flamencas forman parte del patrimonio cultural de todos los andaluces y han sido uno de los pilares fundamentales para el sostén, desarrollo y divulgación del Cante Flamenco, razones por las cuales, unos y otros, no las podemos dejar morir.

A.F.Me consta que tienes una larguísima trayectoria de presentador y dinamizador de muy variopintos recitales y actos flamencos, ¿recuerdas alguna o algunas interesantes anécdotas que se puedan contar, je,je,je?

A.A. Efectivamente, como acabas de decir y es de sobra conocido, he  formado parte del mundillo flamenco de Puente Genil durante varias décadas, siempre en la condición de aficionado. Durante ese largo periodo de tiempo, como es lógico pensar, las vivencias y anécdotas fueron muchas y diversas, la mayoría de ellas positivas y muy agradables. Conocer, tratar y presentar en algún Festival o evento flamenco a la totalidad de los cantaores de Puente Genil, desde el inolvidable “Maestro Chicano” al inconmensurable don Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, pasando por cantaores de la talla y carisma de Perico Lavado, Jiménez Rejano, Frasquito, David Pino, actual  Director de la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba o Julíán Estrada, al que tuve la suerte de presentar cuando solo contaba 14 años y que  hoy ocupa un lugar prominente en carteles de  festivales flamencos de gran tradición y prestigio; a aficionados tan cabales como Miguel Cipotico, Santiago Jiménez, Paco Moya, Emilio Pozo, Rufino Rivas, o Vicente Cáceres, entre otros; a guitarristas como Curro Cuenca, nuestro admirado “Vandurria”, Miguel Palomo, Antonio Centenera o José Luis Mendoza y a los jóvenes talentos Jesús Zarrias, Antonio Cáceres, Mariano Delgado o Paco Jaén. Poder convivir, aprender y disfrutar del arte de estos auténticos flamencos ha sido una de las experiencias más gratificantes que me ha deparado la vida.  En el anecdotario, por extenso, declino entrar, sería interminable.

A.F. Como estudioso del este complejo arte, ¿consideras que Puente Genil, por su tradición cantaora, ocupa un lugar prominente en el mundo del flamenco?

A.A.¿Estudioso del Flamenco? No, Jamás me he considerado un estudioso del Flamenco y la palabra flamencólogo, muy usada y manoseada en los últimos tiempos, jamás me me gustó; ni siquiera me considero un entendido, soy un simple aficionado de a pie, uno de los muchos que existen en el solar andaluz. Desde mi punto de vista, en el universo flamenco actual sobran “entendidos” y faltan “aficionados”, aunque esto no deja de ser una opinión muy personal y posiblemente equivocada. Y ahora sí, respondiendo a tu pregunta, Puente Genil, por méritos propios, se ha ganado el derecho a ser considerado un enclave flamenco de primer orden. En el plano teórico, bastaría con citar los nombres de Luis Melgar o Ricardo Molina para corroborar esta idea. En el de la interpretación, la larga lista de cantaores anteriormente citada y otros que les antecedieron. serviría para confirmar una aseveración tan rotunda como la que acabo de hacer. Desde mi punto de vista, Puente Genil ha ocupado, ocupa y seguirá ocupando un puesto destacado en el mapa flamenco andaluz. Y no solo por la nómina de estudiosos, cantaores y guitarristas que ha aportado, aporta  o pueda aportar en el futuro, sino también por el número, variedad y calidad de los actos flamencos programados cada año, así como la inmensa labor en favor del Flamenco que desarrollan sus gentes, tanto fuera como dentro de su termino municipal.

A.F.¿Cómo ves la salud actual de los flamencos de Puente Genil? ¿Crees que hay caldo de cultivo suficiente para que nuestro pueblo, a medio y largo plazo, siga siendo un referente?

A.A.Hoy vivimos en mundo muy cambiante, un mundo donde los usos y costumbres de un ayer cercano, hoy, no solo son considerados antiguos sino, en algunos casos, obsoletos. En un contexto tan voluble, también el Flamenco, como el resto de las artes, debe evolucionar para adaptarse a las nuevas formas de vida, si no lo hiciera acabaría desapareciendo. Esto, además de ser una obviedad, jamás sucederá. Y es lo que, a mi modesto entender, ha sucedido y está sucediendo. El Flamenco, Puente Genil, en este sentido, no es una excepción está más vivo y fuerte que nunca. Y por supuesto, claro que se dan las condiciones para que Puente Genil continúe siendo un referente en el mundo de lo jondo. Julián Estrada, David Pino, Vicente Cáceres, Rufino Rivas, Juan Lavado, Álvaro Martín, Jorge Vilches y Carolina en el cante y la saeta; los hermanos Gamero en el compás; Jesús Zarrias, Antonio Cáceres y Mariano Delgado en el toque; Rocío Moreno en el baile…. Sin contar a Fosforito, nuestro buque insignia de todos los tiempos, cabría preguntarnos en qué otra época contó Puente Genil con una nómina de artistas flamencos en activo semejante a la que acabo de citar. A mi modesto entender, el presente y el futuro del Flamenco en Puente Genil, como señale anteriormente, goza de buena salud y su continuidad está garantizada.

A.F. ¿Qué representa para ti la figura de Fosforito en el flamenco? ¿Lo ves como el cantaor más completo de todos los tiempos? 

Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, para mí, lo ha sido y lo es todo en el Flamenco, Fosforito no solo representa un ayer glorioso y muy cercano, como puedan pensar algunos. Fosforito es, el hoy y será el mañana del Cante Flamenco, en nuestro pueblo y en todo el mundo.  De forma objetiva, si analizamos su obra y trayectoria, humana y flamenca, el Maestro Fosforito, debe ser considerado  el cantaor más completo que ha dado la historia y por ende, el andaluz que más ha dignificado este arte y a los profesionales que lo ejecutan. Antonio Fernández Díaz, “Fosforito”, en todos los aspectos, es el espejo perfecto en el que deberían mirarse los aficionados y cantaores del presente y del futuro.

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