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Puente Genil
domingo, junio 26, 2022

«Deshermanado»… por José Ramón Arjona, Ingeniero de Montes

José Ramón Arjona, Ingeniero de Montes , se incorpora a la sección Firmas de OK. Le damos la bienvenida. Lo hace con un artículo sobre la tala de eucaliptos junto al río y colindantes a Plaza Nacional.

DESHERMANADO

Una práctica común en la gestión selvícola del eucalipto se denomina “deshermanado”. Por tratarse de una especie vigorosa se debe elegir aquel brote de cepa destinado a convertirse en un nuevo árbol, los demás simplemente, se descartan. Esta semana al Paseo del Río, lo han deshermanado de sus eucaliptos.

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Saltaba la noticia por las redes sociales, acompañada de algunas fotografías que ilustraban las trozas de los eucaliptos ya tronzados y apeados. Los rumores se multiplicaban hasta que una versión oficial u oficiosa del perfil de Facebook del Ayuntamiento de Puente Genil (Pte Genil EGob) afirmaba que se estaban cortando los eucaliptos porque se hallaban enfermos.

En este contexto, el Eucaliptus camaldulensis, – también llamado Eucaliptus rostrata-de nombre común Eucalipto Rojo por el color de sus frutos, es una especie naturalizada de ribera. El debate de especie no autóctona es otro y llevaría esta reflexión por otros derroteros. No todos los pinos que vemos son autóctonos por citar alguna especie familiar.

Los eucaliptos – en algunas zonas de Cádiz los llama Calistros o Carlitos (Ceballos L. “Arboles y Arbustos de la España Peninsular”) sufren fundamentalmente el ataque de una plaga, provocada por un escarabajo perforador de la familia de los Cerambícidos denominado Phoracanthasemipunctata.  El ataque de este coleóptero deja restos de serrín allá donde perfora su larva y ocasiona pérdidas mecánicas a la madera, es decir, reduce sus cualidades de resistencia física. Un ataque continuado anilla al árbol y lo mata por inanición. Este proceso no es rápido ni inmediato, y en caso de desencadenarse, el árbol muestra síntomas muy patentes de estar debilitado (defoliación, crecimientos escasos etc…). Sin embargo, no hay constancia de ese escarabajo en Puente Genil así como tampoco se ha descrito su presencia como detonante de las talas.

Las enfermedades por su parte, las provocan los hongos y se llaman en general “micosis”. Estos ataques de hongos dejan frecuentemente rastros macroscópicos que pueden ser percibidos a simple vista. Coloraciones de la madera,muy típicas de Botrytissp., decaimiento, senectud, podredumbres localizadas, copa rala y corona, o incluso las típicas “setas” –si fueran del grupo de los Basidiomicetos- desarrollándose sobre su corteza. Ninguno de estos indicios se ha hecho público para justificar la actuación. Además la presencia de un hongo no causa en sí misma una enfermedad. Muchos hongos sólo son patógenos facultativos, es decir, sólo atacan a árboles insanos.

Conviene destacar que un ataque severo de perforadores es el caldo de cultivo perfecto para propiciar un ataque de hongos. Insectos y hongos suelen ir de la mano. No sabemos siquiera si había alguno de los dos.

El eucalipto es igualmente un árbol esbelto –alcanza grandes alturas frente a troncos no excesivamente gruesos- y esto es un carácter inherente de la especie, nada tiene que ver con una reducción diametral por competencia entre pies.Los descalces de eucalipto, de darse, no son en absoluto frecuentes.

Por la zona donde se ubicaban –el recodo del meandro artificial de la Alianza- no estaban expuestos a los vientos, prueba de ello es que su copa no se abanderaba, en otras palabras, no presentaba crecimiento sesgado,  como ocurre en los árboles próximos a la costa.

Un último aspecto que me gustaría destacar más allá de que la imagen romántica del Paseo ya no será la misma, es el valor que se ha perdido eliminando estos árboles. Es muy difícil cuantificar en unidades monetarias lo que valían esos pies de eucalipto, pero estoy seguro que su valor quedaba muy por encima de lo que haya costado la ejecución material de la obra. Sujeción de los terrenos de ribera, pantalla acústica, sombra, barrera contra malos olores y refugio y nidificación de especies de aves –el Aguila Imperial en Doñana elige los eucaliptos más grandes para hacer sus nidos-. Además por su floración diferida con respecto a las demás especies son un complemento crucial para la supervivencia de las abejas y un largo etcétera de beneficios que ya sólo son serrín.

Finalmente, es preceptivo señalar que el Eucalipto rojo tiene una poda natural bastante marcada –deja caer sus ramas ineficaces en términos fotosintéticos- pero con un adecuado mantenimiento no tiene porqué comportar ningún riesgo para las personas.

Parece que la zona se ajardinará para propiciar su uso público. Salvo que en los próximos días aparezcan más datos esclarecedores, parece que se ha tomado la decisión más taxativa, pues nada impedía integrar dichos Eucaliptos Rojos en el futuro proyecto.

José Ramón Arjona Borrero

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