Cultura

El Festival «Fosforito» reunió a 1.700 aficionados ante la solvencia de Estrada, Arcángel, la Fabi , «El Granaíno» y el baile que cautivó

El evento destacó por su elevado nivel artístico y estuvo dedicado a Juan Ortega Chacón

La Caseta Municipal de Puente Genil acogía anoche,  14 de agosto,  el LIX Festival de Cante Grande “Fosforito”, una de las grandes citas de la Feria Real que este año se ha dedicado a la figura de Juan Ortega Chacón, una auténtica institución en el ámbito de la cultura local y que durante muchísimos años fue presentador del evento durante 28 años, recibió el cariño del público y la asistencia de presidentes de numerosas peñas de otras localidades. El escenario , una creación artística de Mario Quero. 

Ha sido mucho más que un amante del flamenco. Historiador, conferenciante, articulista, cofrade y manantero apasionado, su trayectoria vital estuvo entretejida con los latidos más profundos de la identidad pontana. Medalla de Oro de la Villa, Manantero Ejemplar, Pregonero de la Semana Santa, y autor de la gran publicación «100 años de Flamenco».En su día, todos los grupos políticos del Ayuntamiento respaldaron por unanimidad que el profesor recibiera el homenaje como figura central del Festival de Cante Grande “Fosforito”. Anoche lo respaldaron, sobre las tablas, el alcalde Sergio Velasco, Antonio Fernández Díaz y la edil de Cultura, María Delgado.

Bajo la conducción de Rocío Hellín y ante 1.700 espectadores, el festival abrió con una novedad, el baile precediendo al cante. Juan Tomás de la Molía, con su cuadro flamenco, llenó el escenario de energía y poderío, dibujando emociones a través del arte y el movimiento en una puesta en escena que cautivó. Posteriormente, el turno fue para Pedro el Granaíno, quien acompañado por la guitarra de Patrocinio Hijo, hizo gala de su privilegiada garganta para deleitar al público adentrándose por diferentes cantes, en un viaje emocional de plenitud desgarradora gracias a una voz absolutamente portentosa y cautivadora.

El turno de Arcángel trajo una de las voces más reconocidas del flamenco actual. Su timbre místico, de raíces y fusiones, repleto de matices, conquistó de inmediato a los aficionados, que sintieron esa conexión poderosa que rozó la excelencia. Con una puesta en escena marcada de clase y estilo. Finalizó su intervención dedicando un palo a dos palmeros afamados de la localidad, que le han acompañado en muchas actuaciones , los Hermanos Gamero.

El orgullo local También tuvo su momento con Julián Estrada, quien volvió a casa para dejar una actuación cargada de emoción. Arropado por Manolo Silveria y Jesús Zarrias a las guitarras, el cantaor desplegó una riqueza de registros que el público premió con largos aplausos, tuvo que volver a complacer al público con sus cantes los más hondos y aquellos de tonos más vivos que tanto les caracterizan, dando muestra de maestría y solvencia.

El broche de oro lo puso Fabiola Pérez “La Fabi”, dueña de un estilo personal e imponente, que se entregó a los cantes de compás para cerrar una noche que, más allá de la música, quedó como un homenaje inolvidable a Juan Ortega Chacón y a la memoria viva del flamenco pontanés, la fémina de Arcos de la Frontera cerró a las tres de la mañana a capela en varios cantes y con toda la fuerza de una voz flamenca pura.

 

 


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