LA FESTIVIDAD Y ROMERÍA DE SAN MARCOS
Francisco Javier Reina Jiménez
Cronista Oficial de la Villa de Puente-Genil
Puede que muchos, sobre todo los más jóvenes, desconozcan de donde viene la celebración del día de San Marcos, por lo que a una semana escasa de este acontecimiento, conviene recordar algunos datos sobre los orígenes de esta fiesta y de su popular romería en nuestra villa.
Puente-Genil, situado al sur de la provincia de Córdoba, en plena campiña, es el resultado de un proceso histórico de articulación territorial entre dos núcleos con distinta adscripción jurisdiccional: Puente Don Gonzalo, perteneciente desde el siglo XV a la Casa de Aguilar ymarquesado de Priego dentro del ámbito cordobés, y Miragenil, vinculado desde el siglo XVI a la cercana localidad sevillana y marquesado de Estepa. Las tierras de Estepa, donde nacería Miragenil, habían estado originalmente en posesión del priorato de San Marcos de León, de la Orden de Santiago, circunstancia que pudo favorecer la difusión del culto a este evangelista en toda la comarca, pues su fiesta se celebra desde antiguo en varios municipios de la zona.

Ambos núcleos urbanos, separados tradicionalmente por el río Genil, mantuvieron durante más de dos siglos estructuras administrativas diferenciadas, registrando una primera unión entre 1821 y 1823 —que fue anulada— hasta su unión definitiva por Real Orden de la reina regente María Cristina, el 10 de diciembre de 1834, dando lugar al actual municipio de Puente-Genil. Este hecho supuso un punto de inflexión en la configuración social e identitaria de la localidad.
A lo largo de la Edad Moderna y Contemporánea, el desarrollo agrícola, especialmente el cultivo del olivar y de cereales, y la consolidación de una economía agroindustrial marcaron profundamente la vida local favoreciendo la pervivencia de manifestaciones festivas vinculadas al calendario litúrgico y al ciclo agrícola. En este contexto, las tradiciones festivas, particularmente las vinculadas al calendario religioso, adquirieron un papel central como elementos de cohesión social. Entre ellasdestaca la celebración de San Marcos, hasta el punto de que el 25 de abril está declarado como una de las dos fiestas locales de la ciudad, reflejo de su profundo arraigo.

La devoción a San Marcos en Puente-Genil presenta raíces antiguas, aunque no siempre documentadas de manera continua. Las crónicas hablan de una primitiva imagen de San Marcos que fue trasladada desde la parroquia matriz de Nª Sª de la Purificación a la ermita extramuros del Calvario en 1610, año en que terminaron las obras de construcción de esta. La ermita se encontraba en La Matallana, por entonces un paraje en las afueras del casco urbano, siendo demolida en el año 1838. En el libro de cuentas del Calvario se reflejan los gastos ocasionados por la fiesta de San Marcos en 1730. Este dato permite interpretar la actual romería como heredera de antiguas prácticas devocionales rurales, aunque durante siglos el santo no contara con una Hermandad que lo procesionara, si bien en torno a su festividad se había consolidado la salida al campo como jornada de convivencia vecinal. Aquella imagen, tras la desaparición de la ermita del Calvario en el siglo XIX, fue reubicada nuevamente en el retablo mayor de la parroquia matriz y es probable que se corresponda con la pequeña imagen barroca que hoy se conserva —aunque mutilada y transformada en un san Judas Tadeo— en un nicho del retablo mayor de la ermita de la Vera Cruz, lo que evidencia la continuidad simbólica de la devoción.

La actual imagen, si bien se pensó encargarla en madera y de talla completa al escultor Francisco Palos Chaparro, que la presupuestó en setenta mil pesetas, finalmente, ante la escasez de recursos económicos, la realizó en 1979, por cuarenta mil pesetas, el artista local Domingo Bordas Esojo. Es de candelero para vestir, con cabeza y extremidades talladas en madera, de tamaño menor que el natural y responde a la iconografía tradicional de este evangelista. Normalmente, para su salida, viste túnica verde y manto rojo bordado en realce, lleva nimbo de metal sobredorado en la cabeza, porta el libro de su evangelio en la mano izquierda y una pluma natural en la derecha, mientras un idealizado león, policromado en color oro, aparece a sus pies como atributo simbólico.

No existe constancia de una Hermandad de San Marcos hasta el final de la década de 1970. En noviembre de 1977 se redactan sus Estatutos que serían aprobados por el obispado de Córdoba en marzo de 1978, firmados por Rafael García Chaparro, como presidente; Rafael Luque Cabello, como secretario y Manuel Arroyo Sánchez, como tesorero; siendo el consiliario, el reverendo Antonio Liébana Santiago, párroco de la Purificación. La primera salida tendría lugar en 1978, siendo Hermano Mayor, Matías Uceda Roldán, procesionando en dicha ocasión una pequeña imagen de San Jorge reconvertido en San Marcos, que había sido donada para la ocasión por Francisco Solano García Chaparro, párroco de Aguilar, saliendo ya, desde 1979, la imagen realizada por Bordas, quedando como anécdota de este su primer año, donde la romería se concentró en Sierra Gorda, el gran vendaval que se levantó a media tarde y es que, a San Marcos, se le conoce cariñosamente como el «rey de los charcos», por celebrarse en un mes meteorológicamente inestable, donde los chubascos suelen hacer su aparición. En 1980 una nueva directiva se haría cargo de la Hermandad, siendo elegido presidente, Emilio Pozo Leal; vicepresidente, Matías Uceda Roldán; secretario, Antonio Castillo; tesorero, Pedro Cabello González y como vocales Luis Torres Rubio, Juan A. Romero Torres, Rafael Rivas Ruiz, Francisco Ureña, Manuel Velasco Jurado y Rafael Quero Amador, siendo Hermano Mayor en dicho año, el hermano Antonio Almeda Torres. Desde entonces, esta institución ha sido clave en la consolidación de la romería y aunque ha pasado por sus altibajos, experimentó una renovación significativa ya en el siglo XXI, hacia 2014, con la incorporación de una nueva generación de jóvenes, siendo su actual e inquieta presidenta, Raquel Palos López. En 1987, el historiador, hijo adoptivo y cronista oficial de Puente-Genil, José Segundo Jiménez Rodríguez, escribiría el libreto de la zarzuela «La Romería de San Marcos», que con música del compositor pontanés Eugenio Palomero Melgar, se estrenaría en 2002 en el Teatro-Circo de Puente-Genil con notable éxito, que evidencia el calado de esta fiesta entre los pontanenses.

La Romería de San Marcos constituye un ritual complejo en el que se integran lo religioso y lo festivo. La Hermandad edita cada año un cartel de la fiesta, habiéndose realizado este año por el artista José Ángel Montero y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento para diversas actividades, donde este año se homenajeará anuestro querido y recordado Emilio Pozo Leal, fallecido el pasado mes de febrero, autor flamenco de numerosas letras de sevillanas en honor de San Marcos. Los actos comienzan en la víspera con una misa de romeros, a las 21:00 horas, en la iglesia conventual de Nuestra Señora de la Asunción, lugar donde al santo se le rinde culto durante todo el año, ocupando en ella un altar propio. Tras la ceremonia religiosa grupos de sevillanas y de baile locales agasajan al santo —este año lo harán el coro Raíces Pontanas y el grupo de baile de Carmen Rivas— y los hermanos marchan hacia el parque del Garrotalillo, destino de la romería al día siguiente, donde comienza la Velá en su honor con actuaciones musicales.
El día 25 de abril se inicia con la salida procesional del santo, a las 10:00 h, desde el patio del exconvento de la Asunción, colocado sobre una carreta cubierta con un templete de madera y tirada por un par de bueyes. El cortejo, formado por la Hermandad y vecinos ataviados con trajes camperos, recorre las calles en un ambiente festivo marcado por el sonido de flautas, tamboriles, cohetes y vítores, además del cante incesante de sevillanas, muchas dedicadas al santo por autores locales como Perico Lavado Rodríguez, Emilio Pozo Leal o Antonio Martín Flores, que se han hecho muy populares.

Uno de los momentos más significativos es la parada en la iglesia de la Virgen de los Desamparados, donde la Hermandad de San Marcos es recibida por la cofradía de la Virgen, religiosas de la Congregación de Hermanitas de los Ancianos Desamparados y ancianas de la residencia «Santa Susana», que disfrutan de este anual encuentro, rezándose la Salve, bailándose sevillanas e intercambiando ofrendas florales en un gesto cargado de emoción y simbolismo comunitario de conexión intergeneracional y fomento de la memoria colectiva. Otro hito destacado es el rezo del Ángelus en la sede de la Asociación Ecuestre «Los Castellares», cuyos miembros realizan un cálido recibimiento y se incorporan al cortejo con sus caballos, donde caballistas y amazonas aportan vistosidad, tipismo y un componente estético que refuerza el carácter ceremonial de la romería. La participación colectiva, la música, la indumentaria, los gestos devocionales y rituales configuran un sistema simbólico compartido que refuerza la identidad local y facilita la transmisión de valores de generación en generación.

Ya en el Garrotalillo, con la naturaleza como telón de fondo, el santo permanece entre los verdes pinares mientras numerosos grupos de vecinos y visitantes se congregan para pasar el día junto a él y cumplir con el tradicional ritual de «atar los cuernos al diablo», que consiste en hacer un nudo a los jaramagos para alejar el mal y la tristeza durante la celebración.
La dimensión gastronómica constituye un elemento esencial de la romería, actuando como vehículo de sociabilidad y transmisión cultural. Las reuniones al aire libre se convierten en auténticos espacios de convivencia en los que se comparten platos tradicionales como la típica ensalada de San Marcos, hecha de miga de pan, aceite, sal, vinagre, lechuga fresca, ajos, huevos duros y agua fría; el sabroso salmorejo o el exquisito flamenquín también están presentes entre otras muchas viandas y vino de la tierra, cerveza y licores. La preparación y consumo colectivo de estos alimentos y bebidas refuerzan los vínculos sociales y contribuyen a la continuidad de prácticas culturales.
La celebración se extiende además a cortijos, chalés y otros parajes del término municipal, como son las aldeas que circundan el casco urbano o lugares que históricamente fueron elegidos por los pontanenses para disfrutar de esta jornada campestre como la Huerta de la Barca, la Pitilla, la fuente del Tío Becerra, el pantano de Cordobilla o Castillo Anzur, dejando la ciudad prácticamente vacía, lo que pone de manifiesto su enorme capacidad de convocatoria.
Las sevillanas resuenan durante toda la jornada, acompañadas de concursos y actividades organizadas por la Hermandad que fomentan la participación intergeneracional, a las que se suman las celebraciones espontáneas que refuerzan el carácter festivo de la jornada, donde los romeros se acercan repetidamente hasta la carreta de San Marcos, para homenajear al santo con sus cantes y bailes.

Al caer la tarde, la romería concluye y, ya entrada la noche, la imagen regresa a su templo, poniendo fin a una jornada que sintetiza fe, tradición y convivencia poniendo fin a este ciclo ritual con el retorno al orden cotidiano tras la experiencia festiva. En conjunto, la Romería de San Marcos de Puente-Genil constituye un patrimonio cultural vivo en el que confluyen historia, religiosidad, identidad y prácticas sociales. Su persistencia en el tiempo evidencia su capacidad para adaptarse a los cambios sociales sin perder su función esencial como elemento vertebrador de la comunidad y transmisor de memoria colectiva. Os deseo, si el rey de los charcos nos da un poco de tregua, disfrutéis de un feliz día de San Marcos y termino recordando una de las sevillanas que le dedicó Emilio Pozo.
SUENAN COHETES
1ª Suenan cohetes de fiesta
el 25 de abril
de gala se viste el día
que San Marcos va a salir.
2ª Con fe y esperanza nueva
vibran las voces cantando
de los hermanos creyentes
que lo van acompañando.
3ª Gitanillas de lunares
van luciendo con salero
collares de clavellinas
y amapolas en el pelo.
4ª Entre los verdes «sembraos»
queda cuando se va el sol
un suspiro y un te quiero
y una promesa de amor.
ESTRIBILLO
Un año más
San Marcos en la calle
y su gente detrás
y mi pecho y mi voz
que le quieren cantar.
























































