ASAJA Córdoba ha enviado una carta al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, lamentando el retraso en el abono de las ayudas directas por el tren de borrascas de enero y febrero. La organización advierte de que el 40 % de las ayudas sigue sin llegar a los agricultores y ganaderos afectados, mientras numerosas explotaciones continúan asumiendo con sus propios recursos las consecuencias de los temporales.
Entre quienes aún no han recibido «un solo euro» se encuentran las comunidades de bienes, las sociedades civiles y los titulares que realizaron cambios en sus explotaciones durante 2025, además de agricultores y ganaderos pendientes de la corrección de errores en los anteriores listados. Todos ellos siguen a la espera de una tercera relación de potenciales beneficiarios que el ministerio todavía no ha publicado.
El Real Decreto-ley 5/2026, aprobado el 17 de febrero, se presentó como una respuesta urgente a los daños, con ayudas de entre 5.000 y 25.000 euros por explotación, previa aceptación de los interesados. El ministerio efectuó un primer pago el 29 de mayo y un segundo el 30 de junio, que suman 1.304 millones de euros destinados a 110.074 agricultores y ganaderos. Sin embargo, desde entonces no se ha publicado ningún nuevo listado que permita avanzar en el pago a los titulares pendientes.
«No hay ninguna razón que justifique que un agricultor o ganadero cobrara en mayo y su vecino, con los mismos daños, siga esperando porque su explotación está a nombre de una comunidad de bienes o de una sociedad civil. Son explotaciones familiares y profesionales, con formas jurídicas habituales en el campo, que sufrieron las mismas borrascas y necesitan la misma respuesta», señala ASAJA Córdoba.
La organización insiste en que esta demora tiene consecuencias directas sobre la economía de las explotaciones. Los afectados llevan meses pagando reparaciones y soportando la pérdida de ingresos por la disminución de sus cosechas, al tiempo que deben afrontar los elevados costes de la nueva campaña: semillas, abonos, gasóleo, jornales y cuotas de préstamos.
«El campo no puede dejar de trabajar mientras espera a que se resuelva un expediente. Las reparaciones no pueden aplazarse, las siembras tienen sus fechas y los préstamos siguen venciendo. Cada mes de retraso agrava los problemas de liquidez de quienes ya sufrieron los daños», subraya la organización.






















































