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EL puente de la Virgen del Pilar…por F. Javier Reina (Cronista de la Villa)

Francisco Javier Reina Jiménez- Cronista Oficial de la Villa de Puente-Genil

Puente sobre el río Genil

El 12 de octubre es festivo en España, pero bajo esta fecha que hoy figura en el calendario como Fiesta Nacional se entrecruzan varias historias. Una es la de la Virgen del Pilar, cuya festividad celebramos también ese día; otra, la del viaje de Cristóbal Colón y su llegada a América el 12 de octubre de 1492; y una tercera, la construcción de una identidad compartida entre España y los países hispanoamericanos.

La fecha colombina comenzó a adquirir una dimensión simbólica a finales del siglo XIX. En 1918, durante el reinado de Alfonso XIII, se declaró oficialmente fiesta nacional bajo la denominación de Fiesta de la Raza y en 1958 pasó a conocerse oficialmente como Día de la Hispanidad. Ya durante la Transición, el Real Decreto 3217/1981 estableció el 12 de octubre como Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad, mientras que la Ley 18/1987 fijó la denominación de Fiesta Nacional de España, que continúa vigente.

¿Y qué pinta aquí la Virgen del Pilar? La coincidencia con la fecha colombina terminó estrechando los vínculos entre ambas celebraciones. La festividad de la Virgen del Pilar se celebra el 12 de octubre y su devoción ha adquirido una especial relevancia en la historia española. También mantiene una relación muy conocida con la Guardia Civil, de la que fue declarada patrona por una Real Orden firmada por Alfonso XIII el 8 de febrero de 1913, así pues, el 12 de octubre reúne hoy tres celebraciones de naturaleza diferente, religiosa, institucional y nacional. De ahí que hablemos indistintamente del Día del Pilar, del Día de la Hispanidad o del Día de la Fiesta Nacional, aunque esta última sea la denominación oficial vigente.

Pero no voy a detenerme en el conocido como «puente del Pilar», ese fin de semana prolongado que muchos aprovechan para viajar, descansar o hacer planes cuando el calendario lo permite. Mi propósito es otro, más cercano a nuestra historia local. Quiero hablarles de un puente de verdad, el nuestro, y de una Virgen que, hace más de tres siglos, quedó vinculada a su conservación, porque en el Archivo Histórico Municipal de Puente-Genil se conserva un acuerdo que une de manera muy particular ambos elementos.

 

Acta del cabildo municipal de 1708

En su manuscrito «Efemérides de la Villa de Puente-Genil», el pontanés Agustín Aguilar y Cano dejó anotado que el 11 de octubre de 1708 «El Cabildo nombra Patrona y Protectora del Puente que hay sobre el Genil dentro de la villa a Mª Santísima del Pilar de Zaragoza». La noticia despertó mi curiosidad. ¿Qué había sucedido para que el concejo acudiese a la Virgen del Pilar? ¿Se trataba de un nombramiento formal o de una invocación nacida de una situación de peligro? Y, sobre todo, ¿podría aquel acuerdo explicar alguno de los nombres con los que se ha conocido nuestro puente?

 

Desde que tengo uso de razón, y así se lo he oído siempre a mis mayores, el puente ha sido conocido popularmente como «Puente de Miragenil», por ser el que comunicaba Puente Don Gonzalo con el núcleo situado en la otra orilla del Genil, perteneciente históricamente al ámbito sevillano y convertido en barrio de nuestra localidad desde el siglo XIX. Más recientemente apareció otra denominación, «Puente de la Unión», sin que me conste un acuerdo municipal que la estableciera oficialmente, pero alguien colocó en la entrada un cartel con ese nombre, acaso al calor de los actos celebrados en 1984 con motivo del 150 aniversario de la unión de Puente Don Gonzalo y Miragenil y del monumento levantado en mitad del puente para conmemorarla. La denominación se ha difundido desde entonces en folletos y materiales de promoción de la ciudad, aunque su uso no demuestra por sí mismo que exista un acuerdo oficial que la respalde. Y aún hay otra curiosa propuesta, de este mismo año. Durante la pasada Cuaresma, el cardenal arzobispo emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela, después de presidir la función solemne en honor de Jesús Nazareno, comentópúblicamente durante el almuerzo celebrado en el cuartel de las Cien Luces que el puente debería llamarse «Puente de Santiago», pues conduce directamente a la parroquia de Santiago el Mayor de Miragenil. Gallego él, no podía dejar de tirar para su tierra.

Tenemos, por tanto, un puente con varios nombres, una memoria popular y algunas propuestas que no siempre cuentan con el respaldo de la documentación, pero ¿qué dice realmente el archivo municipal? ¿Podría añadirse a la lista el de «Puente de la Virgen del Pilar»? Volvamos al acta del cabildo celebrado el 11 de octubre de 1708. Allí encontramos el origen de la noticia recogida por Agustín Aguilar y Cano. El documento, con la grafía propia de su época, dice literalmente:

«fiesta de nra. S.ra del pilar de zaragoza. Que por quantoel Puente de Piedra desta dha Villa como consta de muchos acuerdos antezedentes se hundio despues de la Creziente del Rio Genil del año de mill seiszientos y ochenta y quatro desde cuio tiempo aesta parte se aprocurado y esta procurando su redificazion y porque el passo que de pre.te [presente] ay en el primer arco como se passa desde esta dha v.ª [villa] al partido de Mirageniles de madera y esta se halla en tan mala calidad queestaamenazando ruina y aunque sea recurido por medio de diferentes proprios y cartas quese an despachado a Mathias Solano vecino de la Ciudad de Sevilla, Maestro que tiene a su cargo los reparos y obra de dho Puente no apodido ni puede ser avido por quanto de presente se halla en la ffundizion de Piezas de artilleria y morteros en la Ciudad de Balenzia de orden de su Magestad (que dios guarde) yaviendo sobre benido el Ymbierno proximopassado tan grandes y repetidas Crezientes de dho Rio que se temio con los muchos Arboles y Anorias que traia el que las contrajuntas de madera que mantienen los tirantes fructuasen se hizo por este Cavildo memoria de la Ymaxen de nřa Señora del Pilar de Zaragoza Inbocandolapor Avogada y protectora de dho Puente y respecto de que mañana doze del Corriente se zelebra la festividad a dhaSacrosanta Ymaxen acordaron que en el Convento de Señor S.n Fran.co de asis (por estar la parrochial de esta villa ocupada en la Celebridad del Octavario de nřa Señora del Rosario) se haga una fiesta solemne en accion de gracias a su Magestad por la conservazion de dho Puente y que la Cantidad que montare se pague de los Rendimentos(?) de este Conzejo despachándose para ello Libramiento en Antº de Ortega mayordomo de este Conzejo».

 

Virgen del Pilar del Convento de la Asunción

La lectura del acta nos sitúa ante una situación de verdadera preocupación. El puente de piedra había sufrido graves daños a consecuencia de la crecida del Genil de 1684 y la información histórica nos informa que hasta entonces contaba sólo con dos arcos principales y no tres como ahora; la avenida derribó el situado junto a Miragenil, dañó el gran pilar central y afectó también al arco que permaneció en pie. El paso hubo de resolverse mediante una estructura provisional de madera. Las reparaciones no debieron de ser suficientes ya que, en 1692, el concejo contrató a Matías Solano para acometer nuevas obras, pero el proyecto no llegó a consolidarse. Pocos meses después se hundió el arco que todavía resistía y los trabajos quedaron suspendidos. Solano, maestro vinculado a las fundiciones reales y encargado de los reparos del puente, tenía experiencia en una actividad que lo llevaría a trabajar en distintos establecimientos de la Monarquía.

 

El acta de 1708 confirma que, veinte años después de la gran avenida, el problema seguía sin resolverse de manera satisfactoria. El paso correspondiente al primer arco, en el trayecto desde la villa hacia Miragenil, continuaba siendo de madera y se encontraba en tan mal estado que amenazaba ruina. El concejo había intentado localizar a Matías Solano mediante recados y cartas, pero el maestro no estaba disponible. Se hallaba en Valencia, donde trabajaba por orden del rey en la fundición de piezas de artillería y morteros. La ausencia del profesional encargado de las reparaciones, unida al deterioro de la estructura y a las nuevas crecidas del río, dejaba a las autoridades locales ante un problema para el que no encontraban una solución inmediata.

 

El documento menciona, en particular, los árboles y las norias que arrastraba la corriente. Aquellos materiales golpeaban la estructura y podían comprometer las juntas de madera que sujetaban los tirantes. No se trataba, por tanto, de un temor abstracto y el concejo advertía que una nueva avenida podía acabar con el paso provisional y agravar el aislamiento entre ambas orillas. Fue entonces cuando los capitulares recurrieron a la Virgen del Pilar. El acta explica que habían hecho memoria de su imagen, invocándola como «Avogada y protectora de dho Puente». Y, dado que al día siguiente, 12 de octubre, se celebraba su festividad, acordaron organizar una función solemne en su honor. La ceremonia no se celebraría en la iglesia parroquial, ocupada aquellos días en el octavario de Nuestra Señora del Rosario, sino en el convento franciscano de la Asunción. El acuerdo revela así una práctica habitual en la sociedad de la época y ante una amenaza que las autoridades no podían conjurar con los medios disponibles, la comunidad recurría también a la protección religiosa. La obra pública y la devoción no discurrían por caminos separados y el puente y su conservación, que era una infraestructura indispensable para la vida de la villa, podía convertirse, al mismo tiempo, en motivo de rogativas, promesas y celebraciones religiosas, lo que confirma que la devoción a Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza tuvo una dimensión pública, promovida por las autoridades municipales.

 

Sin embargo, el texto no demuestra por sí solo que el puente recibiese oficialmente el nombre de «Puente de la Virgen del Pilar», ni que esa denominación posteriormente se utilizara de forma habitual entre los vecinos, por lo que será necesario localizar referencias posteriores en las actas capitulares, las cuentas municipales, los protocolos notariales o cualquier otra documentación que identificase expresamente el puente con ese nombre. Ante todo ello la pregunta queda abierta. ¿Fue aquella protección religiosa una iniciativa puntual, nacida de la urgencia de 1708, o dejó una huella más duradera en la memoria de la población? ¿Volvieron los capitulares a invocar a la Virgen en años posteriores? ¿Se mantuvo la celebración del 12 de octubre? Son cuestiones que merecen una búsqueda documental más amplia.

 

Cuadro en la parroquia de la Purificación

 

La vinculación de la Virgen del Pilar con Puente-Genil no se limita al acuerdo municipal de 1708. También encontramos testimonios de esta advocación en nuestro patrimonio religioso. En el convento de la Asunción se levantó, en la nave del Evangelio, un retablo de yeso policromado dedicado a la Virgen del Pilar ocupado actualmente por la Virgen de la Amargura. La imagen del Pilar fue desplazada y hoy puede contemplarse en un nicho de la iglesia, dentro de un retablo barroco situado frente a la puerta lateral del templo. Se trata de una talla anónima del siglo XIX, que representa a la Virgen con el Niño Jesús en brazos y conserva un precioso manto bordado en oro.

 

También en la parroquia matriz de Nuestra Señora de la Purificación se conserva una gran pintura al óleo que representa la aparición de la Virgen del Pilar al apóstol Santiago. La obra fue realizada en 1876 por el pintor pontanés Juan Ximénez de Montilla y Melgar, conocido como Juan Montilla, para decorar las paredes del templo después de la reforma emprendida en el último cuarto del siglo XIX. La devoción llegó asimismo al ámbito comercial. El industrial Francisco Cabezas Rivas utilizó la imagen de la Virgen del Pilar como marca para sus productos de dulce de membrillo, reproduciéndola en un bello envase, una muestra más de cómo las imágenes religiosas no solo formaban parte de la vida de las iglesias, sino que también se incorporaban a la identidad visual de los negocios y a la cultura material de la población.

Lata de membrillo con la virgen del Pilar

Lata de membrillo con la virgen del Pilar

Y, por supuesto, la Guardia Civil de Puente-Genil celebra cada año la festividad de su patrona con una solemne función religiosa, manteniendo viva una tradición que enlaza la devoción local con una de las advocaciones marianas más conocidas de España.

Quizá no lleguemos a demostrar nunca que nuestro puente se llamó oficialmente «Puente de la Virgen del Pilar», pero el acta de 1708 nos permite afirmar algo no menos interesante y es que cuando las crecidas del Genil amenazaron con destruir el paso entre Puente Don Gonzalo y Miragenil, las autoridades municipales pusieron aquel puente bajo la protección de la Virgen y acordaron honrarla públicamente.

Más de tres siglos después, aquella decisión permanece escrita en nuestros libros capitulares. Es un pequeño episodio de nuestra historia, pero nos habla de las dificultades de la vida cotidiana, de la importancia de las comunicaciones y de la manera en que nuestros antepasados afrontaban las amenazas que escapaban a su control.

Solo me queda felicitar desde estas líneas a todas las Pilar y desear a los lectores un feliz 12 de octubre, Fiesta Nacional de España, una fecha que reúne memoria histórica, devoción religiosa y una larga relación entre España y América.

 

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