
Puente Genil ya respira feria. El recinto empieza a dibujar su inconfundible mapa de luces, música y convivencia con las casetas tomando forma a golpe de estructura metálica, lona y madera, un trabajo que no solo es montaje, sino el inicio del latido colectivo que cada septiembre convierte este rincón en un punto de encuentro para vecinos y visitantes. Electricistas, carpinteros y decoradores se cruzan entre cables y colores mientras las fachadas van cobrando personalidad, porque cada caseta es una pequeña casa de feria con su propia historia y estilo.
Este año, la nómina de espacios privados se mantiene viva con nueve propuestas que van desde el ambiente más tradicional al más rompedor: Caballistas-PP, Babilonios, Santísimo de Miragenil, Copacabana, Contracultura y Bibliotek, junto a las sedes de PSOE e IU, sin olvidar la ludoteca pensada para que las familias puedan disfrutar con tranquilidad sabiendo que los pequeños están en buenas manos.
Pero si hay un lugar que volverá a convertirse en imán de miradas y pasos, ese será la Caseta Municipal, que ya prepara una programación musical pensada para poner a bailar a todas las generaciones, desde los ritmos más festivos hasta las canciones que remueven recuerdos. El recinto ferial, poco a poco, va vistiéndose de fiesta, y aunque aún faltan días para el encendido, el espíritu de la Feria ya se cuela por las calles y conversaciones, prometiendo que este año la alegría volverá a ser protagonista.























































