Desde la Federación Local de Asociaciones de Mujeres “Orillas del Genil” , «queremos manifestar públicamente nuestra repulsa, indignación y profunda preocupación ante los hechos y testimonios conocidos en relación con la figura pública de Julio Iglesias, que vuelven a poner en evidencia una realidad persistente y dolorosa: el uso del poder masculino para someter, cosificar y aprovecharse de mujeres en situación de vulnerabilidad.
Como entidad comprometida con la defensa de los derechos humanos de las mujeres y la igualdad real, denunciamos que estos comportamientos —frecuentemente normalizados, silenciados o incluso glorificados por la cultura patriarcal— constituyen una grave injusticia social y una expresión clara del machismo estructural que sigue atravesando nuestras sociedades.
El poder económico, mediático y simbólico de determinadas figuras masculinas no puede ni debe servir como escudo para legitimar prácticas que reducen a las mujeres a objetos de consumo, despojándolas de su dignidad, su autonomía y su derecho a relaciones basadas en el respeto y la igualdad. Especialmente grave resulta cuando estas dinámicas afectan a mujeres jóvenes, empobrecidas o en situaciones de desigualdad, donde la asimetría de poder es aún más evidente.
Rechazamos frontalmente la narrativa que romantiza estas conductas bajo el pretexto del “éxito”, la “libertad sexual masculina” o el “mito del seductor”, ya que dicha narrativa perpetúa la violencia simbólica, legitima la explotación y contribuye a la impunidad del poder machista. No se trata de moralidad privada, sino de responsabilidad social y ética, especialmente cuando hablamos de referentes públicos.
Desde “Orillas del Genil” afirmamos con rotundidad que las mujeres no son objetos, no son trofeos, no son mercancía ni instrumentos al servicio del deseo masculino. Son sujetos de derechos, con voz, con historia y con capacidad plena de decisión.
Exigimos una reflexión colectiva, crítica y valiente por parte de los medios de comunicación, la industria cultural y la sociedad en su conjunto, para dejar de blanquear comportamientos que perpetúan la desigualdad y el abuso. Asimismo, reiteramos nuestro compromiso de seguir trabajando por una sociedad libre de violencia machista, donde ninguna mujer sea silenciada, utilizada o invisibilizada.
Porque sin igualdad no hay justicia, y sin justicia no hay democracia».


















































