Día lleno de emotividad para el capitán del Cajasol Ángel Ximénez, José Cuenca, que esta noche ha ofrecido una rueda de prensa en el Pabellón Alcalde Miguel Salas, en el que ha hecho oficial el adiós a la práctica del balonmano a final de temporada. Acompañado por el presidente del club, Mariano Jiménez, el entrenador, Toni Malla, los integrantes de la plantilla, y una nutrida representación de aficionados de la “Legión Pontana”, José Cuenca no pudo evitar las lágrimas al recordar su trayectoria deportiva ligada al club de su tierra.

“Lo que ha pesado en mi toma de decisión ha sido la dificultad para compatibilizar la docencia y el deporte, y aunque la retirada se suele afrontar como un episodio traumático y, a veces negativo, lo mío es todo lo contrario, yo me voy a retirar a final de temporada orgulloso y super feliz, porque he tenido la suerte de vivir una época única en el balonmano de Puente Genil”, afirmó el capitán del Cajasol Ángel XIménez, quien admitió que “no es un día fácil para mí el despedirme de algo que ha sido más que un deporte, y que se ha convertido en mi estilo de vida, siendo mi casa, mi refugio y mi escuela, ya que casi todo lo que sé, lo he aprendido en esta pista”.
Cuenca recordó sus comienzos en el Colegio José María Pemán, de la mano de Manuel Pérez, quien ya advirtió que tenía talento para la práctica del balonmano, hasta su llegada al Ángel Ximénez, su fugaz paso por Agustinos, su regreso al club y la histórica fecha del ascenso a Asobal en Irún. “Todavía recuerdo el mensaje que me envío mi padre aquel día, tenía cerca de mil whataspp en el móvil y el de mi padre era… José ni se te ocurra regalar esa camiseta, que esa es para mí, y ahí la tiene, como oro en paño”. También felicitó a todas las personas que han trabajado a lo largo de estos años “para que el club esté donde está”, con unos cimientos sólidos y un proyecto de futuro ambicioso, y se acordó “de quienes vinieron aquí el año pasado contra el Bidasoa para ver qué pasaba”. “A esos os necesitamos también, quizás un poquito menos, pero sois los que nos dais ese último impulso para pelear más fuerte”.

Entrañables fueron también las palabras que José Cuenca dedicó a sus padres, a su mujer, Mari, a su hijo, José Antonio, a la Legión Pontana, y, como no, al presidente del club, Mariano Jiménez, que en su discurso dijo que el capitán es como si fuese un hijo suyo, por el cariño, el roce y el trato con él a lo largo de los años. “A Mariano el balonmano de Puente Genil le debe mucho, y yo también. Ojalá algún día el pueblo pueda devolverte todo lo bueno que le has dado, y sepamos reconocerte el esfuerzo que haces por el balonmano, cada día, para que siga creciendo”, afirmó, recordando la figura del añorado Ángel Jiménez, “que sólo entra en convocatorias en los partidos de verdad, cuando se necesita eso que él solo puede dar, la final de Artaleku, las clasificaciones para Copa del Rey, jugándonos la categoría en Santander, el año pasado contra Bidasoa”…. “Desde aquí me gustaría decirte, amigo Ángel, estés donde estés, que no nos dejes nunca, porque cada vez que te hemos necesitado, has empujado como uno más”, unas palabras que emocionaron a los numerosos asistentes al acto, despertando una gran ovación.
“Hay un dicho que dice que nadie es profeta en su tierra, pero yo si lo siento, me he sentido querido y valorado por mi pueblo, por mi afición y por mi gente, que sois vosotros”, recalcó el capitán, quien también quiso compartir su trayectoria con sus compañeros de vestuario, a los que pidió perdón “si alguna vez he sido incisivo, exigente o pesado”. Y también tuvo palabras para Álvaro de Hita. “Hemos compartido capitanía, vestuario, victorias, derrotas, rachas mejores y peores, he estado en los momentos más difíciles de tu familia, y de todos hemos salido juntos, y no sabéis lo feliz que me hace llegar al final a su lado, y pese a que creo que es casi imposible definirlo yo diría que es el compañero que todo jugador de balonmano debería tener una vez en la vida”.

“Nuestro vínculo emocional va a ser para siempre, a todos los que estáis aquí, gracias por acompañarme en este maravilloso viaje, estoy completamente seguro que nos seguiremos viendo, pero ahora, desde otro lugar, muchísimas gracias a todos”l concluyó el capitán.




















































