«Que se detenga el tiempo»… por Ernesto Cáceres
Que se detenga la brisa
que peina la serranía,
que el ruiseñor y el jilguero
silencien su algarabía,
que la corriente del río
sosiegue su travesía,
que lloran el Tarajal,
el Palomar, Cordobilla…
Vino a por Emilio Pozo
la Parca perra y sombría,
y se lleva a dentelladas
de mi pueblo la alegría.
¿Qué vamos a hacer sin ti,
amigo del alma mía?,
¿quién compondrá ya letrillas
las tardes de romería
con la sabia flamencura
con que las cosas decías?,
¿quién cantará al Nazareno
en tiempos de apostasía
que, por encima de modas,
siempre será luz y guía?
Ay qué pena más honda,
ay qué negra esta agonía,
que el Poeta abrió sus alas
este triste mediodía.
Vino a por Emilio Pozo
la Parca perra y sombría
y todo el mundo del Arte
eleva por él letanías.
Eras bueno, eras noble,
eras grande en demasía,
ya empieza a quemar tu ausencia,
ya duele tu copa vacía.
Que se detenga la brisa
que peina la serranía,
que están rezando los pinos
en llanto un avemaría,
que anda a las puertas del cielo
un hombre con gallardía
que se ha quitado el sombrero
al saludar a María.
Ha volado Emilio Pozo,
quiere enseñar bulerías
a los querubines calés
y toda la chiquillería,
se nos fue con Fosforito
y con Paco de Lucía,
esto le quedaba chico,
su lugar es la maestría.
Ay qué pena más honda,
ay qué negra esta agonía,
que ha abierto Emilio sus alas
este triste mediodía.
Ernesto Cáceres Molina


















































