UN MERECIDO RECONOCIMIENTO
Francisco Javier Reina Jiménez- Cronista Oficial de la Villa
La generosidad es una virtud que nos empuja a dar y darnos a los demás de una manera habitual, firme y decidida, buscando su bien y poniendo a su servicio lo mejor de nosotros mismos, tanto bienes materiales como cualidades y talentos. Si todos supiéramos y experimentáramos lo que es una verdadera ENTREGA, este mundo sería mucho más empático, habría menos personas en soledad, menos egoísmo, menos envidia, más unión, más alegría…
Hay instituciones que han hecho de la generosidad y la entrega un ideario, una forma de vida y, en nuestra ciudad, una de las pruebas más palpables de ello la tenemos en la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, que viene desarrollando una infatigable labor desde hace 137 años, ¡ahí es nada!, en favor de nuestros mayores, a quienes cuidan y miman, tanto material como espiritualmente, desde su llegada a Puente-Genil en el año 1889.
Han sido docenas las Hermanitas que han estado al cuidado de centenares de ancianos durante todo este tiempo en el Hogar-Asilo, hoy residencia «Santa Susana» y, a pesar de las duras pruebas por las que han tenido que pasar a lo largo de su historia, ahí siguen, firmes, calladas, casi sin hacerse notar. Ellas han vivido épocas muy difíciles marcadas por la pobreza, la falta de cuidados y abandono de nuestros ancianos a nivel institucional; antes, por la inexistencia o precariedad del sistema asistencial, donde ni siquiera existían unas pensiones mínimas que los ayudaran a subsistir; y hoy, por los ritmos y el pensamiento de una sociedad cada vez más egoísta, sin tiempo que dedicar a los más ancianos o que, ante la imposibilidad de cuidarlos, prefiere que otros se encarguen de ellos. Para algunos, aunque sientan pena por ello o lo vean inevitable, no deja de ser un alivio y por eso, para que se hicieran cargo de sus mayores, siempre hubo quien llamó a la puerta de estas monjas de negro hábito que hacen auténticos malabares para poder atender dignamente a las ancianitas y poder sostener los gastos de personal y de todo tipo, que en la mayoría de los casos no cubren las exiguas pensiones de las residentes y que las Hermanitas han de suplir con donaciones y ayudas particulares, que, por necesarias, siempre son bien recibidas, incluida la que le prestan voluntarios de forma altruista. Por eso, de vez en cuando, hace falta poner el punto de mira en su meritoria labor, sacarlas de la invisibilidad, de la normalización en que solemos encasillarlas sin dar valor a su obra ingente, generosa y entregada, guiadas por el ejemplo y mandato de los fundadores de la Congregación: el Siervo de Dios, D. Saturnino López Novoa y la que fuera su primera Superiora General, Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, tan querida en Puente-Genil por las curaciones milagrosas habidas por su intercesión y que le valieron subir a la gloria de los altares por voluntad del papa Pío XII, que procedió a su beatificación y del papa Pablo VI, responsable de su canonización.
Las Hermanitas, en cuanto instituto religioso dedicado al cuidado de los ancianos, no funcionan como cualquier otra residencia gestionada por una empresa que fija unas cuotas, generalmente bastante altas, donde no se tiene en cuenta los escasos ingresos económicos de los acogidos. En su caso, las religiosas se amoldan a la pensión que perciben las residentes, que en muchos casos no llegan a cubrir los gastos necesarios para su atención, por eso, el resto, lo intentan suplir por distintas vías, hecho que muchas personas ignoran. El término altruismo fue propuesto en 1851 por el filósofo y sociólogo francés Auguste Comte, quien lo definió como una inclinación natural a hacer el bien común que debería prevalecer sobre el egoísmo para alcanzar el bienestar colectivo., por tanto, el altruismo es la actitud de ayudar a otros sin buscar un beneficio personal, incluso si implica un esfuerzo o sacrificio propio, sin esperar recompensa y anteponiendo el bienestar ajeno al propio, y, de eso, saben mucho las Hermanitas, dando ejemplo diario de ello.
Esa mirada agradecida hacia la labor continuada de las Hermanitas para con los ancianos que han pasado por la residencia «Santa Susana» de nuestra localidad, la ha tenido la «Asociación Manantera de Puente-Genil en Madrid», que aglutina a numerosos paisanos en la capital de España, cuando el pasado 15 de noviembre de 2025 sus miembros acordaron unánimemente otorgar a las Hermanitas el título de «Mujer Pontana del Año en Madrid», reconociendo con ello su entrega y dilatado servicio en favor de nuestros mayores. Por razones obvias de imposibilidad de desplazarse por parte de las Hermanitas a Madrid, el pasado domingo 1 de marzo, en la anual visita cuaresmal a Puente-Genil que realizan los componentes de la Asociación Manantera, tuvieron lugar diversos actos organizados por esta y entre ellos la entrega del citado reconocimiento a las Hermanitas en la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, donde el presidente de su Hermandad, Alberto Saldaña Caracuel, les dio la bienvenida en nombre de las Hermanitas. Seguidamente, por parte de la portavoz de la Manantera, María del Carmen Reina Aguilar y de su presidente, Jesús Torres García, se pusieron de manifiesto las virtudes y entrega constante de las Hermanitas que las hacían merecedoras de tal reconocimiento, haciendo un llamamiento público para que la ciudad, a nivel institucional, también las premie con sus máximos honores. En el diploma entregado a la Madre Superiora, Sor Claudia Gallegos Mendoza, se dejaron reflejados los motivos:

«Este reconocimiento quiere ser un humilde pero sincero homenaje a la admirable labor que, desde hace tantos años, vienen desempeñando en favor de nuestros mayores. Su dedicación y esfuerzo, más allá incluso del legado de sus fundadores, los Siervos de Dios: Saturnino López Novoa y Santa Teresa Jornet, trascienden las fronteras del amor al prójimo.
Por ello, la Manantera de Puente Genil en Madrid desea rendir homenaje no sólo a las Hermanitas que hoy forman parte del Asilo de Puente Genil, sino también a todas aquellas que han pasado por él desde su fundación a finales del siglo XIX.
“Cada anciano es un Cristo que sufre;
en cada uno de ellos debemos ver al mismo Jesús”
“No busquemos grandezas; busquemos hacer el bien calladamente”.
Santa Teresa Jornet
Que Jesús Nazareno os proteja y os colme de bendiciones y de dicha».
Tras estos emotivos momentos y el agradecimiento de la Madre Superiora, se pasó a visualizar un video preparado por las Hermanitas con la historia de la Congregación y de sus fundadores, terminando este encuentro con una foto de recuerdo de la Manantera con Hermanitas y ancianas, así como miembros de la Hermandad de la Virgen de los Desamparados que habían querido arropar este acto.
(Fotografías: Jorge Orestes y Lucas Ramírez)























































