Foto portada: De Cedoc… Guerra Civil

DOLORES GASSET CHINCHILLA
Por … Francisco Javier Reina Jiménez
Cronista Oficial de la Villa
En el silencioso recinto del cementerio de Puente–Genil, entre la quietud de los cipreses y el paso lento del tiempo, descansa Dolores Gasset Chinchilla, figura discreta pero vinculada a una de las familias más influyentes del pensamiento español contemporáneo.
Dolores Gasset Chinchilla (Pontevedra, 1860 – Puente-Genil, 1939), fue hija de Eduardo Gasset y Artime (1832-1884), pontevedrés fundador del diario «El Imparcial» periódico de tendencia liberal y uno de los diarios más influyentes en la España de finales del siglo XIX y principios del XX, su padre fue muy conocido por ser banquero, político, senador y Ministro de Ultramar. Su madre fue la malagueña Rafaela Chinchilla Diez de Oñate (1832-1876) y uno de sus hermanos, Rafael Gasset Chinchilla (1866-1927), abogado, periodista y político, dirigirá «El Imparcial» a la muerte de su padre, llegando a ser ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas durante la regencia de María Cristina de Habsburgo, cartera que, junto a la de Fomento, repetiría durante el reinado de Alfonso XIII.

No obstante, el nombre de Dolores Gasset quedará unido para siempre al apellido Ortega, por haber contraído matrimonio, en 1881, con José Ortega Munilla (1856-1922), escritor y periodista, miembro de la Real Academia Española y varias veces diputado y, sobre todo, por ser la madre de José Ortega y Gasset (1883-1955) el eminente escritor y filósofo español. Dolores, por tanto, formó parte de un linaje estrechamente vinculado al mundo de las ideas, el periodismo y la vida política que representaba ese puente entre la España liberal y el nacimiento de una modernidad cultural que tendría en su famoso hijo una de sus voces más influyentes.
¿Qué hechos motivaron que Dolores Gasset falleciera en Puente-Genil y que sus restos mortales lleven entre nosotros 87 años, tras su fallecimiento el 21 de abril de 1939? Habría que señalar que la biografía de Dolores no se limita al entorno madrileño ni a los círculos ilustrados de la capital. Su vida también se extendió hacia el sur, primero hacia Córdoba capital, adonde toda la familia llega en 1889 por razones de salud. Dolores Gasset, de salud quebradiza, padecía por entonces un cuadro de debilidad que en París el conocido Doctor Charcot, después de reconocerla, relacionó con los continuos y cercanos partos que había tenido, por lo que para su restablecimiento recomendó que la familia se trasladara a vivir a un clima menos severo que el que les ofrecía la Meseta castellana. Este motivo decidió a José Ortega y Munilla trasladarse a Córdoba donde residirían durante algo más de un año; tiempo que sería difícil para su esposa e hijos, puesto que el cabeza de familia, por razones de su trabajo en Madrid, no pudo convivir frecuentemente conellos. No sabemos si relacionado con esta estancia cordobesa se produjo la compra de algunas fincas agrícolas en Puente-Genil, si estas ya estaban en su poder con antelación o fueron adquiridas después del tiempo relatado, pero parece probable que la fama de los aceites de Puente-Genil, de resonancia nacional y que acaparaban los primeros premios y diplomas en cuantos certámenes se presentaban, decidiera a la familia adquirir algunas fincas de olivar en nuestro término, entre ellas la denominada «Don Sancho», de las que era administrador Manuel Cruz Molina. En el casco urbano poseían una casa en la calle Aguilar esquina con Modesto Carmona con molino de aceite que tenía salida a la calle Tintor, espacio que décadas más tarde ocupó el celebre salón de bodas de «Zapatico». Aún queda recuerdo del importante mobiliario de la vivienda y de una colección de grandes conchas marinas que había reunido el tío materno de Dolores Gasset, el marbellí José Chinchilla y Diez de Oñate, que había sido gobernador y capitán general de Cuba, ministro de la Guerra, senador y director general de la Guardia Civil, entre otras importantes ocupaciones.
Este patrimonio rural debió obligar a Dolores Gasset a hacer frecuentes visitas a Puente-Genil, sobre todo a partir de la muerte de su marido en 1922. En una España todavíaprofundamente agraria en buena parte de su territorio, aquellas propiedades representaban no solo un recurso económico, sino también una forma de presencia territorial de familias vinculadas a la burguesía ilustrada. En torno al molino y las tierras, se entrelazaban relaciones laborales, administración de la producción y la continuidad de una vida que, aunque alejada de los debates filosóficos y políticos de sus hijos, sostenía una parte concreta de la economía familiar.
Con el estallido de la Guerra Civil en 1936, ese equilibrio se rompió de manera definitiva. Dolores Gasset Chinchilla quedó en Puente–Genil, atrapada por unas circunstancias que impidieron cualquier retorno a Madrid, donde residía parte de su familia, pues como es conocido, su hijo José Ortega y Gasset, abandona España gravemente enfermo y muy decepcionado por la experiencia de la Segunda República pocos meses después del estallido de la Guerra Civil, el 31 de agosto de 1936, saliendo desde el puerto de Alicante con destino a ciudad francesa de Marsella, gracias a la ayuda prestada por su hermano Eduardo, en aquel entonces fiscal general de la República, aunque éste, tras varias amenazas de grupos anarcosindicalistas y temiendo por su vida, también terminaría exiliándose al año siguiente, primero en París, luego en Cuba y finalmente en Venezuela, donde murió. El conflicto, que fracturó el país en todos sus niveles, tuvo también esa dimensión íntima: la de las familias separadas, los viajes interrumpidos y los retornos imposibles.
En ese contexto, su permanencia en nuestra localidad dejó de ser una estancia habitual para convertirse en una situación forzada por la historia. Mientras la Madrid asediada se convertía en escenario de tensiones políticas y operaciones militares, Puente–Genil ofrecía una realidad más contenida, aunque no ajena a las dificultades del periodo. Aquí, entre la vida cotidiana del campo y el peso de la incertidumbre nacional y familiar, con dos de sus hijos fuera de España, a los que ya nunca volvería a ver, sin poder viajar a Madrid y el posible temor a las represalias, transcurrieron los últimos años de su vida, manteniendo una estrecha vinculación con la farmacéutica Consuelo Gómez de Bracho y con la familia Cruz, que durante muchos años ha adecentado su nicho en el cementerio. Tras la muerte de Dolores, a los setenta y nueve años, sus propiedades fueron vendidas por los herederos.
Su fallecimiento y su enterramiento en el cementerio de Puente–Genil fijaron de manera definitiva ese vínculo con la localidad y, aunque hace algunos años, un descendiente intentó exhumar sus restos para trasladarlos al panteón familiar en Madrid, la muerte repentina de este truncó el propósito. La tumba de Dolores no es solo un lugar de reposo individual, sino también un punto de intersección entre dos geografías familiares: la del Madrid intelectual donde se forjó el pensamiento de su hijo, y la de aquel industrioso pero castigado Puente-Genil, en el centro geográfico de una Andalucía rural donde la historia le impuso permanecer.
Hoy, su memoria permanece en un segundo plano frente a la figura universal de Ortega y Gasset, pero su biografía permite iluminar un aspecto menos visible de aquella familia: el de las trayectorias privadas, los desplazamientos forzados y las vidas que quedaron detenidas por la guerra. En ese sentido, su historia no es únicamente la de una madre ilustre, sino también la de una mujer cuya existencia quedó atravesada por las grandes convulsiones del siglo XX español.
En el silencio del cementerio, su nombre continúa inscrito como testimonio de esa doble pertenencia: la de una familia ligada al pensamiento y la de una tierra pontana y andaluza que la acogió en los momentos más difíciles de su vida. En su lápida de piedra gris, esta sencilla inscripción: «DOLORES GASSET CHINCHILLA DE ORTEGA MUNILLA. 21 DE ABRIL DE 1939. R-I-P»


























































