Salud

Alimentación y calor: cómo cuidar tu cuerpo este verano siguiendo la dieta mediterránea (Parte I)

Por la doctora, Vanesa Cortés | Unidad de Nutrición Clínica y Dietética – Hospital de Día Parejo y Cañero

La llegada del verano y el aumento de las temperaturas obligan al organismo a adaptarse para mantener una correcta hidratación y conservar los niveles de energía. En este contexto, la alimentación se convierte en un factor clave para prevenir la deshidratación y favorecer el bienestar.

La responsable de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética, Vanesa Cortés, destaca que «durante los meses de más calor, nuestro cuerpo necesita un mayor aporte de líquidos y alimentos frescos que nos ayuden a mantener un adecuado estado de hidratación».

La especialista subraya que la dieta mediterránea es una gran aliada en esta época del año gracias a la presencia de frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva virgen extra. «Se trata de un patrón alimentario equilibrado y saludable que aporta nutrientes esenciales y facilita que el organismo afronte mejor las altas temperaturas», explica.

Uno de los aspectos más importantes durante el verano es la hidratación. Las altas temperaturas provocan una mayor pérdida de líquidos a través del sudor, por lo que los expertos insisten en la necesidad de no esperar a tener sed para beber agua.

«Debemos mantener una ingesta diaria de entre 1,5 y 2 litros de agua, una cantidad que puede aumentar si realizamos actividad física o pasamos mucho tiempo al aire libre», señala Cortés. Asimismo, advierte de que «el consumo excesivo de bebidas azucaradas o alcohólicas puede favorecer la deshidratación y no debe sustituir al agua como principal fuente de hidratación».

Además de las bebidas, numerosos alimentos contribuyen a mantener el equilibrio hídrico del organismo gracias a su elevado contenido en agua. En este sentido, las frutas y las verduras deben ocupar un lugar destacado en la alimentación diaria durante el verano.

Entre las opciones más recomendables se encuentran la sandía, el melón y el melocotón. «Son frutas refrescantes, ligeras y muy ricas en vitaminas y minerales, por lo que ayudan a mantener una correcta hidratación y aportan la energía necesaria para afrontar las jornadas más calurosas del año», concluye la especialista.

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