Mananta

Antonio Ortiz pregona la cronología de la Semana Santa con sobrecogedores versos al Patrón

El mundo de la Mananta ha vivido una tarde de Pasión  cargada de emoción con el pregón de la Semana Santa de Puente Genil, pronunciado por el hermano Antonio Luis Ortiz Rodríguez, quien ofreció una alocución de corte clásico, cercana y popular, profundamente enraizada en la tradición manantera y enmarcada simbólicamente entre las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

El pregón comenzó con una evocadora escena bajo el cuadro de una Plaza del Calvario vacía, imagen que el pregonero utilizó para situar el inicio de su relato con la frase: «aquí donde todo empieza y donde todo acaba», marcando el tono reflexivo que acompañaría toda la intervención.

Desde ese punto, Ortiz Rodríguez se adentró en el significado de la Cuaresma, destacando el valor espiritual de este tiempo y recordando la labor de la Schola Cantorum, así como la figura del recordado hermano Carlos Delgado, cuyas letras han dejado una profunda huella en la Mananta pontanesa.

La parte central del pregón estuvo marcada por un recorrido cronológico, entre versos y narración, por las procesiones de la Semana Santa de Puente Genil, mencionando una a una las distintas advocaciones.
Especial emoción despertaron los versos dedicados a María Santísima de la Esperanza, así como los dirigidos a su corporación, culminados con el vibrante grito de «¡Arde la Bengala!», que arrancó el aplauso del público.

Uno de los momentos más intensos llegó en la descripción del Viernes Santo, cuando, entre bambalinas, se entonaron saetas cuarteleras al compás del tambor del apostolado. En ese contexto, el pregonero pronunció uno de los pasajes más personales de la noche:

«Mi renovación de la fe ante el Nazareno. Vengo a pedir perdón, pero no sé cómo hacerlo; busco tu mirada, pero no siempre acierto; después de dos mil años sigues sufriendo».

A continuación, añadió unas palabras que provocaron un visible estremecimiento entre los asistentes:

«Nada servirá este pregón si no acabo siendo un poco mejor cristiano, padre y manantero».

Antonio Luis Ortiz Rodríguez, hermano de las cofradías del Santo Sepulcro y María Santísima de la Esperanza, y miembro de la corporación de La Coronación de Jehú, recordó su vinculación con el cuartel, del que forma parte desde hace más de tres décadas.

Durante su intervención definió el cuartel como una segunda familia, lugar donde se comparten valores como la amistad, la convivencia y la hermandad, aunque también dejó una reflexión actual al advertir del uso excesivo del teléfono móvil, que —según señaló— distrae de la verdadera convivencia manantera.

El pregón concluyó con una exaltación de la fe, la hermandad y de La Mananta, a la que definió como un vínculo capaz de unir amistades imposibles.

El acto estuvo acompañado musicalmente por Daniel Matas, al piano, y Matías González, a la guitarra, quienes aportaron un ambiente solemne a la ceremonia.

La sesión oficial de la Agrupación comenzó con una dedicatoria especial al decano de la Semana Santa pontanesa, Francisco Yerón, reconocido por sus 75 años como hermano del Imperio Romano y 78 en la Cofradía de la Amargura.

Asimismo, recibieron un recuerdo institucional el pregonero de 2025, José Luis Rejano, y el Manantero Ejemplar 2026, José Luis Vela, en una noche que volvió a poner de manifiesto la fuerza de la tradición y el sentimiento cofrade en Puente Genil.

 


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