
El histórico cortijo Torre Abad, situado en el término municipal de Utrera, se ha convertido en escenario de uno de los momentos más emotivos del camino rociero, con la celebración de una solemne eucaristía oficiada por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández González, en presencia de numerosos peregrinos y miembros de la Hermandad del Rocío.
La misa, celebrada al aire libre en un ambiente de profunda espiritualidad, ha reunido a decenas de romeros que hicieron un alto en el camino para compartir un acto cargado de fe, recogimiento y convivencia fraterna. Bajo el sonido de las campanas, los rezos y los cánticos rocieros, el cortijo se ha transformado en un auténtico templo de devoción mariana.
Durante la homilía, el obispo ha destacado la importancia del camino como símbolo de vida cristiana, subrayando valores como la fraternidad, el sacrificio, la esperanza y la unión entre los peregrinos. Asimismo, animó a los presentes a vivir el Rocío “desde el corazón y desde la fe”, recordando que cada paso hacia la aldea supone también “un encuentro interior con Dios y con la Virgen”.

La Hermandad del Rocío ha vivido uno de los momentos más especiales de su peregrinación, en una jornada marcada por la solemnidad y la emoción. Muchos de los asistentes no han podido contener las lágrimas durante la celebración.




























































