El cantaor pontanés Julián Estrada volvió a demostrar anoche su capacidad para conectar con el público durante la celebración de la fiesta organizada por la Hermandad de la Virgen del Rosario del Palomar, que reunió a unas 700 personas en el patio del colegio Maestro Rafael Chacón Villafranca.
La velada se desarrolló en un ambiente festivo y de convivencia, con una gran expectación ante la actuación de Estrada, especialmente después de que su participación en el pasado Festival de Cante Grande de Puente Genil se viera condicionada por la lluvia. Anoche, sin embargo, el cantaor pudo reencontrarse con su público en unas condiciones muy diferentes y ofrecer una actuación que fue seguida con entusiasmo por los asistentes.
Julián Estrada realizó un recorrido por distintos palos del flamenco, comenzando con la Malagueña de Juan Breva, para continuar con una farruca y unas granaínas, antes de adentrarse en los tangos y los fandangos, estos últimos con letra de Emilio Pozo.
Uno de los momentos destacados de la noche llegó con los fandangos alosneros, que despertaron especialmente al público y contribuyeron a elevar el ambiente de una celebración que combinó devoción, convivencia y flamenco.
Estrada puso el broche a su actuación con unas tarantas de Fosforito, cerrando una noche en la que el cantaor pudo ofrecer al público pontanés el recital que la lluvia le había impedido disfrutar plenamente durante el Festival de Cante Grande.
La fiesta de la Hermandad de la Virgen del Rosario del Palomar volvió así a convertirse en un punto de encuentro para numerosos vecinos, en una noche marcada por el buen ambiente y, especialmente, por el flamenco de Julián Estrada.





















































