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Puente Genil
viernes, diciembre 1, 2023

El Señor de la Sangre saldrá en Vía Crucis el próximo viernes

La cofradía del Señor Amarrado a la Columna y Nuestra Señora de la Veracruz, procesionará en Via Crucis la imagen del Señor de la Sangre. Será el próximo viernes, 17 de marzo, al término del Triduo.

La última vez que tuvo lugar el via crucis fui en 2018. En 2013, no pudo salir como consecuencia de la lluvia.

Se trata de una imagen que aparece en 1558 aparece en la Puente Don Gonzalo, la Cofradía Penitente de la Veracruz, esta Cofradía de origen franciscano es sin duda una de las más antiguas de la Villa, comenzando su andadura a mediados del Siglo XVI, al igual que la ermita de la Veracruz fue construida en dicha época, como lo demuestran algunos libros correspondientes a historiadores de Puente Genil y documentos del Ayuntamiento que nombran a la calle homónima a la ermita. La cofradía de la Veracruz adquiere la primitiva imagen del Cristo amarrado a la columna en el año 1635, realizado por el imaginero cordob-es Pedro Freyla de Guevara, como lo demuestra el contrato realizado por el artista con fecha 1.06.1635 y firmado por varios vecinos del Pontón de Don Gonzalo, donde indican las medidas de la imagen, peana y capitel. Todo ello por un importe de 700 reales.
Esta cofradía de la Veracruz estaba compuesta por cinco hermandades: – La Santa Cruz – La Cena – El Preso – La Columna (desde 1636) – Los Dolores de la Veracruz En el año 1593 se le conocía como la Cofradía de la Sangre, antigua hermandad de los Azotes, el nombre de la Sangre, se le asigno por la costumbre de azotarse los hermanos en sus espaldas descubiertas hasta manchar su cuerpo y vestiduras de sangre, flagelándose como penitencia en el recorrido del Jueves Santo, siendo la Plaza de Lara el lugar escogido para castigarse con más ímpetus, al mismo tiempo tomaban al cristo crucificado presentándolo al pueblo mientras los vecinos desde los balcones gritaban ECCE HOMO (en latín “he aquí el hombre”) palabras que fueron pronuncias por Poncio Pilato, cuando presento a Jesús de Nazaret ya flagelado ante la muchedumbre. A la derecha podemos observar un fragmento del óleo que se conserva en dicha ermita de la Veracruz y data del Siglo XVII, en el aparece un cristo crucificado y bajo su cruz un numerosos grupo de penitentes en procesión, donde podemos ver como algunos de ellos se flagelan con unas correas en sus espaldas descubiertas, es sin duda una reliquia histórica de nuestra Semana Santa, de incalculable valor por su antigüedad y por su prueba en referencia a los orígenes de nuestra Semana Santa Pontana. El cuadro es de autor anónimo y fue restaurado en el año 1995 por el artista Pontanés José Manuel Cosano Cejas.
Más tarde volvioó a renombrarse Cofradía de la Veracruz, ubicándose en la misma ermita de la Veracruz, hasta el año 1664 que fue cuando con la idea de fundar un convento se trasladaron a la Cruz de Berral, donde ahora se encuentra la Iglesia del Hospital. El Cristo de la Sangre se procesiono hasta 1783, ya que con anterioridad se había prohibido por orden gubernamental dicha procesión y su disciplina penitente, por tanto en mayo de 1784 pasa a denominarse Cofradía de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna, a raíz del aumento en la devoción al cristo de la columna adquirido en 1635 y procesionado a partir del siguiente año, el cristo se levantaba sobre unas humildes parihuelas con cinco varales y portado a hombros, más tarde en el año 1908 se adquiere una nueva imagen más dulce pero no menos conmovedora, realizada por los hermanos valencianos Bellido, bendiciéndola en marzo y procesionándose ese mismo año, custodiándose el antiguo cristo en la residencia del asilo, hasta que en el año 1936 lo destruyeron a causa de los sucesos acaecidos por la guerra civil, sin embargo la nueva imagen se salvo de la quema, gracias a la santera que lo envolvió en un colchón de lana y lo emparedo en el sótano de la Veracruz, situado justamente debajo del altar y cuyo acceso se hace a través de la casita que existe en la izquierda de la ermita, y con entrada en la calle Veracruz, para que cuando llegasen los milicianos no lo vieran y poder así seguir conservando tan valiosa talla, para ello tuvo que aserrar los pies de la imagen para que entrase en el hueco previsto, y gracias a esta buena mujer, aún hoy en día podamos seguir disfrutando de esta magnífica talla.

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