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Javier Giráldez detiene su reto solidario contra la droga tras recorrer 115 kilómetros por motivos de seguridad

El reto solidario que emprendió Javier Giráldez, presidente de la asociación Aliento de Vida, tuvo que detenerse este viernes después de que el corredor completara alrededor de 115 kilómetros de los 200 previstos entre Puente Genil y Trassierra (Córdoba). La decisión fue tomada por motivos de seguridad, tras enfrentarse a varios tramos especialmente peligrosos y a las duras condiciones físicas derivadas del esfuerzo y las altas temperaturas.

El reto solidario que emprendió Javier Giráldez, presidente de la asociación Aliento de Vida, tuvo que detenerse este viernes después de que el corredor completara alrededor de 115 kilómetros de los 200 previstos entre Puente Genil y Trassierra (Córdoba). La decisión fue tomada por motivos de seguridad, tras enfrentarse a varios tramos especialmente peligrosos y a las duras condiciones físicas derivadas del esfuerzo y las altas temperaturas.

Giráldez inició la carrera el jueves a las 19:00 horas desde la avenida de Europa con un objetivo muy especial: agradecer el apoyo recibido durante su proceso de recuperación personal y lanzar un mensaje de esperanza a quienes atraviesan situaciones relacionadas con las adicciones.

A pesar de no poder completar el recorrido, el protagonista del desafío aseguró sentirse satisfecho por la experiencia vivida y especialmente emocionado por el recibimiento recibido en su destino provisional.«No me lo esperaba. Me estaban esperando allí un montón de internos con pancartas. Ha sido precioso, muy bonito», relató visiblemente emocionado tras la llegada.Sin embargo, el camino estuvo marcado por numerosos contratiempos. Según explicó, las dificultades para orientarse y la falta de alternativas seguras en algunos puntos del trayecto complicaron enormemente el avance.

«Me ha costado mucho, mucho, mucho llegar. Esta noche, en la autovía, he pasado mucho peligro porque no hay camino. La vía de servicio está cortada y hay entre siete y ocho kilómetros que tengo que hacer por la autovía», señaló.

El corredor intentó continuar con el reto, pero finalmente optó por detenerse al considerar que el riesgo era demasiado elevado.«Lo he intentado y es imposible. Hay mucho, mucho, mucho peligro», afirmó.

A los problemas del recorrido se sumaron las consecuencias físicas del esfuerzo extremo. Giráldez explicó que sufrió heridas en las plantas de los pies, dificultades para alimentarse y problemas técnicos que complicaron aún más la situación.

«Se me han abierto las plantas de los pies, se me ha cerrado el estómago y no me entraba la comida. Además, me he quedado sin batería en el teléfono que llevaba con el Wikiloc y el alquitrán estaba a 60 grados. Ha sido una locura», relató.

El presidente de Aliento de Vida reconoció que se trata del primer abandono desde que comenzó a realizar este tipo de desafíos deportivos con fines solidarios.«Ha sido mi primer abandono», admitió.No obstante, dejó claro que el objetivo sigue vigente y que la prueba será retomada en una fecha próxima para completar los kilómetros pendientes.«Lo que hemos previsto es continuar con este objetivo más adelante, ir hasta el sitio otro día y volver para acá para que se quede hecho el objetivo», explicó.

Lejos de mostrarse decepcionado, Giráldez quiso poner el foco en el valor humano de la jornada y en el mensaje que pretende transmitir a través de su historia de vida.«Me quedo muy contento porque es mi primer abandono y no me siento mal. Lo que ha pasado allí ha sido precioso. De verdad, ha sido muy bonito», concluyó.

La iniciativa forma parte de la labor de sensibilización que desarrolla Javier Giráldez a través de la asociación Aliento de Vida. Hace catorce años atravesó una situación marcada por la adicción y, desde entonces, ha encontrado en el deporte una herramienta para compartir un mensaje de superación, esperanza y cambio.

Cada tramo de la carrera simboliza una etapa de su proceso de recuperación, una experiencia que, según él mismo ha manifestado en numerosas ocasiones, fue posible gracias a la fe y al acompañamiento recibido durante el camino.Aunque el reto ha quedado aplazado temporalmente, el compromiso de completar los 200 kilómetros permanece intacto, manteniendo vivo el objetivo de concienciar sobre la lucha contra las drogas y demostrar que siempre es posible comenzar una nueva etapa.

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