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Puente Genil
domingo, julio 14, 2024

Rafael Sánchez Pérez fue homenajeado en la Peña Flamenca Juan Breva de Málaga por la Asociación El Incienso

Hablar de Rafa Sánchez es hablar de la música, la cultura y la Semana Santa de Puente Genil. En su faceta profesional, como director de la Escuela Municipal de Música de Puente Genil y profesor de música, ha formado e inculcado el amor por la música a decenas de pontanos durante los últimos años. Director musical de la Schola Cantorum Santa Cecilia desde el año 87, ha compuesto junto con el añorado Carlos Delgado algunas de las coplas más cantadas en nuestra Cuaresma y Semana Santa, y sigue componiendo junto a jóvenes artistas. Hermano de la Corporación Bíblica La Espina, ha pertenecido al Prendimiento de Jesús y es hermano de cabildo de varias de nuestras Cofradías, habiendo sido Hermano Mayor del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Rafa es responsable de la recuperación y transmisión de la música de Puente Genil, siendo el creador de Zarzuelas, Sevillanas, Himnos y demás piezas musicales que han continuado la esencia musical de nuestro pueblo. Y pregonará en 2022 la Semana Santa de Puente Genil.

Anoche fue un día grande para él y nos quedamos con «El brindis en verso que le dedicó nuestro paisano, Ernesto Cáceres».

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QUISIERA YO ENCONTRAR LA LUZ DE UN VERSO

Para D. Rafael Sánchez Pérez

Quisiera yo encontrar la luz de un verso

tejido de laureles y ternuras

que fuera justa flor para tu altura

y hablara de tu brillo y tu universo.

Quisiera yo acertar con el brocado

a hilar sobre tu saya de oro y seda,

que gozas lo que no alcanza moneda:

la gloria de ser por tu pueblo amado.

Quisiera yo no errar: ni ser escaso

ni en tu lienzo caer en el pleonasmo,

que no enturbie mi loa el entusiasmo

de verte aquí venido del Parnaso.

Quisiera devolverte una medida

acorde a la belleza que regalas,

pues al batir el aire con tus alas

nos emborrachas de arte, cual druida.

Mas qué pincel hará justicia exacta

a la nobleza clara de tu gesto,

cuál la plumilla fiel a tan apuesto

caballero de quien hoy levanto acta.

Cómo a un ruiseñor se canta, dime,

qué trinos enternecen a un jilguero,…

Sortija es de taller de carpintero

esta ofrenda a tu mérito sublime.

Que eres bendición y primavera,

un alma en la que sana hacer posada,

pues eres la alegría de la alborada

que deshace la helada en la pradera.

Eres el colibrí tornasolado

señor del valle y la cordillera

que, al caer la noche en la ribera,

transfigura en juglar enamorado.

Bardo de los tiempos romaniles,

aedo de la cítara de oro,

riega tu corazón un río canoro

que estalla en tu garganta en coplas miles.

Rapsoda que trae fuego a los hogares

las noches de la gélida cuaresma,

custodio de la fe a quien no diezma

la vida, que el dolor derrama a mares.

Tenor de dulces arias con que ahuyentas

la dura soledad de aquel que sufre,

incienso trae tu voz para el azufre

nuncio de Belcebú y sus tormentas.

Hay mucho en ti de ángel, caro amigo,

por eso Dios te quiere de su lado

y te pide rosarios aurorados

y ansía el Nazareno estar contigo.

Por eso siente paz la Buena Muerte

enredándose tu salmo en Sus cabellos

y sonríe María entre destellos

al pretil del coro por saberte.

Por eso nuestro Humilde se serena

llegando en Pan y peces tu visita,

que en Su viejo convento tú concitas

plegarias que le ofrecen por docenas.

Así que Dios me pide que te diga

que, estando tú, Su cruz le pesa menos

y no le dañan tanto los obscenos

ultrajes que el verdugo le prodiga.

Que es bálsamo tu voz y es armadura,

y tú Su cirineo más amado

en ese caminar hasta el collado

donde ha de consumarse Su amargura.

Que a ti también Él hace llegar besos,

que no llores por Sus ojos cerrados,

que desde el manantial de Su costado

doblándote el amor van de regreso.

Que gracias, pues le alivias las costuras

de cada llaga abierta y rezumante,

y que ese corazón de hijo amante

llena Su Corazón en sus anchuras.

Y en este punto yo, hermano mío,

quisiera en este atril dejar constancia

de cuantos dones debo en abundancia

a tu amistad por este hombre baldío.

Susurra Dios desde tus partituras,

cantas y sueñas tú y es el prodigio:

nos limpia tu pasión todo vestigio

del barro de nuestra natura impura.

Por eso brindo aquí por cuanto eres

y te honran con fervor estos ausentes:

¡Viva Puente Genil!, ¡vivan sus gentes!

¡y viva don Rafael Sánchez Pérez!

Ernesto Cáceres Molina

27 de noviembre de 2021

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