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sábado, febrero 4, 2023

Las lluvias llenan a la laguna de Tíscar en el sur de Córdoba de flamencos rosas y avefrías

ALVARO VEGA. El agua recogida durante diciembre en la laguna de Tíscar, una de las reservas naturales protegidas en el Sur de la provincia de Córdoba, ha propiciado la presencia de más de un centenar de flamencos rosas y por encima del medio centenar de avefrías.

Estas aves, entre las veintiséis especies diferentes censadas a lo largo del mes enero por los agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, son las más destacadas que se han visto en los humedales protegidos del sur de la provincia cordobesa, según ha dicho a EFE su director conservador, Juan de la Cruz.

El pasado lunes había en Tíscar 111 flamencos rosas y 61 avefrías, que se unían a las otras veinticinco especies repartidas en los humedales supervisados, entre los que están la garza real, cigüeña blanca, cormorán, focha común, porrón común, ánade azulón, somormujo lavanco, zampullín chico, pato colorado, porrón pardo, gallineta y el aguilucho lagunero.

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Dos de las cinco lagunas protegidas que permanecían secas desde primavera, Tíscar, en el término municipal de Puente Genil, y Dulce, en el de Lucena, han recogido agua suficiente en diciembre como para mantener una lámina de agua en la actualidad.

En Tíscar, donde el pasado miércoles se censaron cinco especies diferentes (además del flamenco rosa y el avefría, la cigüeña blanca, el pato cuchara, y el andarríos grande), hay catorce centímetros de agua, y en Dulce, donde se observó sólo una especie, la garza real, se dan 38 centímetros de profundidad.

Una tercera laguna, no protegida como reserva integral, la del Rincón del Muerto, situada en una propiedad privada del término municipal de Baena y que también estaba seca, ha recobrado asimismo una lámina de agua de quince centímetros de hondura.

En cambio, los 259,4 litros por metro cuadrado de precipitaciones recogidos desde el pasado septiembre en la reserva natural del Rincón, en Aguilar de la Fronterano han sido suficientes para recobrar una mínima presencia de agua en los más de tres hectáreas que tiene de superficie su cubeta.

Tras secarse en septiembre de 2021, Rincón, considerada permanente, se recargó con las lluvias del invierno de ese año y llego a alcanzar un nivel de veinticinco centímetros de profundidad, cuando su máximo supera los cinco metros, aunque fueron insuficientes para que no volviese a quedarse sin agua tras la llegada del calor en abril de 2022.

El que las copiosas lluvias de diciembre no sean capaces de llenar al menos en algo Rincón se debe, explica Juan de la Cruz, a la alta composición de arcilla y marga de la tierra y por la dependencia de los acuíferos de esta laguna, que deben recargarse tras las precipitaciones.

La sequía, especialmente la de los tres últimos años, ha hecho que las lagunas del sur de la provincia de Córdoba hayan regresado a la situación en que se encontraban hace veintisiete años, antes de las grandes lluvias de 1996, que supuso situar los humedales en una situación desconocida en la mayoría de los casos hasta entonces.

Las lluvias recogidas desde septiembre han mejorado la situación, aunque, en opinión de De la Cruz, lo recogido en los cinco meses del año agrícola no es excepcional, sí que se hayan dado noventa litros en diciembre, aunque rompe la tendencia de sequía de las últimas tres anualidades.

En opinión del director conservador de la Reservas Integrales de las zonas húmedas del Sur de Córdoba, este es, sin duda, «el mejor año de los último cuatro años».

Si la segunda semana de agosto pasado, la laguna señera de la zona, la de Zóñar, que albergó en 1977 la última colonia del pato malvasía, con los últimos veintidós ejemplares de Europa Occidental, tenía once metros, frente a los 10,99 de mínima medidos en octubre de 1995 antes de las lluvias de esa temporada, el miércoles pasado estaba en 12,86 metros, frente al máximo histórico de 16,67 que se dio en febrero de 2010.

Esto hace que Zóñar esté, aproximadamente, a dos tercios de su capacidad máxima, alrededor de tres hectómetros cúbicos de agua, precisa el máximo responsable técnico de su conservación.

Los datos facilitados a EFE por la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul señalan que la laguna Amarga, en Lucena, la tercera de las permanentes de las protegidas en el sur de Córdoba y la segunda donde hay flamencos rosas después de Tíscar, ha subido más de un metro desde agosto, al situarse el miércoles en 2,63 metros de profundidad, aunque muy lejos de su máxima, que está por encima de los siete metros.

Permanecen aún secas, además de Rincón, la de los Jarales, en Lucena, y la del Conde o Salobral, en Luque, mientras que los parajes naturales de los embalses de Malpasillo, entre los términos municipales de Lucena (Córdoba) y Badolatosa (Sevilla) y Cordobilla, entre estos dos últimos y también lindero con el de Puente Genil (Córdoba), en el cauce del río Genil, se encuentran en niveles óptimos de agua, ya que se regulan por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

De hecho, el de Cordobilla, un espacio creado por el ser humano, tiene el mismo número de especies, quince, que la laguna de referencia generada por la naturaleza, Zóñar, según el censo referido al lunes pasado, y acoge la mayor colonia de garza real de la provincia de Córdoba.

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