No había mejor manera de cerrar el desafío. Apenas después de completar el reto de los 200 kilómetros, Javier Giráldez y otros cuatro corredores volvieron a ponerse las zapatillas para participar en la XI Milla contra la Droga, celebrada ayer sábado en la avenida de Europa de Puente Genil.
La imagen resume el espíritu de una iniciativa que va mucho más allá del deporte. Giráldez, presidente de la asociación Aliento de Vida, afrontó el pasado mes de junio un desafío de 200 kilómetros entre Puente Genil y Trassierra con un marcado carácter solidario y de superación personal. Sin embargo, aquella aventura tuvo que detenerse en torno al kilómetro 115 debido a las dificultades del recorrido, las altas temperaturas y, sobre todo, a motivos de seguridad.
Lejos de dar el reto por perdido, Giráldez mantuvo el compromiso de completar los kilómetros que quedaban pendientes. El objetivo era cerrar una aventura que él mismo había planteado como un homenaje y un mensaje de esperanza para las personas que afrontan procesos relacionados con las adicciones.La historia de estos cinco corredores tiene así un segundo capítulo. En junio, Giráldez tuvo que interrumpir el desafío de 200 kilómetros después de recorrer aproximadamente 115 kilómetros. Las condiciones extremas y algunos tramos especialmente peligrosos hicieron aconsejable parar, aunque desde el primer momento dejó claro que regresaría para completar el objetivo.
Meses después, aquel compromiso se ha convertido en realidad. Y el final ha tenido como escenario Puente Genil y, de manera simbólica, una carrera que representa precisamente buena parte del trabajo que desarrolla Aliento de Vida: utilizar el deporte como herramienta de prevención, concienciación y superación frente a las adicciones.
Ese reto quedó finalmente culminado ayer, y prácticamente sin tiempo para recuperar, Giráldez y sus cuatro compañeros se incorporaron a una de las citas deportivas más significativas del calendario pontanés: la Milla contra la Droga, organizada por Aliento de Vida con la colaboración de la Escuela Provincial de Atletismo Miguel Ríos y el Ayuntamiento de Puente Genil. Fueron recibidos con el calor de la afición de Miguel Ríos (atleta internacional y director de la Escuela que lleva su nombre) y por la concejala de Servicios Sociales, Asunción César.
La prueba , de ayer, alcanzó este año su undécima edición y contó con 121 participantes inscritos. La carrera tuvo su salida y llegada en la avenida de Europa, con diferentes distancias según las categorías y los 1.609 metros correspondientes a la prueba sénior y veterana.
Así, los 200 kilómetros no terminaron simplemente con la llegada al destino. Su último capítulo se escribió corriendo de nuevo junto a los vecinos de Puente Genil, compartiendo kilómetros y mensaje con los participantes de una Milla que, un año más, convirtió el deporte en una vía para hablar de esperanza y de segundas oportunidades.





















































