Cultura

El C-4, 80 años después: homenaje a los 44 marinos que permanecen en su «patrulla eterna», entre ellos el Capitán pontanés, Reina Carvajal

Una conferencia recuerda la historia del submarino de la Armada española y a su comandante, el capitán de corbeta Reina Carvajal, fallecido junto a toda su dotación en el trágico accidente de 1946

Ochenta años después de su hundimiento, la historia del submarino C-4 vuelve a ser recordada en una conferencia dedicada a la memoria de sus 44 tripulantes y, especialmente, a la figura de su comandante, el capitán de corbeta Reina Carvajal que da nombre a una de las calles del barrio histórico de Puente Genil. La ponencia, celebrada en el salón de actos del mercado de abastos, ha completado el aforo de esta actividad promovida por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Puente Genil. Han asistido expertos submarinistas provenientes de Málaga, así como familiares del Capitán. El conferenciante ha estado precedido en la palabra por el General, José Carlos de la Fuente Chacón. 

La charla corre a cargo de Diego Quevedo, a reconstruido la trayectoria del C-4 desde su nacimiento hasta el accidente que acabó con su carrera y con la vida de todos los hombres que se encontraban a bordo.

Durante la presentación se destacó la relevancia de un oficial que llegó a ocupar el mando de un submarino, una responsabilidad reservada a un reducido grupo de miembros de la Armada. «De esas pocas personas elegidas para mandar un submarino, él fue uno de los seleccionados», se explicó durante el acto.

Durante la conferencia se repasó la historia de un submarino que permaneció 17 años en servicio y que protagonizó diferentes episodios de relevancia antes de encontrar su trágico final.

Entre ellos estaba Francisco Reina Carvajal, nacido en Puente Genil en 1911, quien había desarrollado una destacada carrera en la Armada española. Ingresó en la Marina en 1930, ocupando el número dos de su promoción, y entre los episodios destacados de su trayectoria figura su participación en el primer viaje alrededor del mundo del buque Juan Sebastián Elcano.

Su posterior especialización en el arma submarina le llevó a asumir el mando del C-4, una responsabilidad reservada a un reducido grupo de oficiales de la Armada. Durante la conferencia se puso precisamente de relieve la importancia de alcanzar el mando de un submarino. «De esas pocas personas elegidas para mandar un submarino, él fue uno de los seleccionados», se explicó durante el acto.

El conferenciante repasó la historia del C-4, un submarino que permaneció 17 años en servicio y que protagonizó diferentes episodios de relevancia antes de encontrar su trágico final.

El C-4 se hundió tras sufrir un accidente que provocó la muerte de sus 44 tripulantes. El submarino quedó en el fondo del Mediterráneo, a unos 1.500 metros de profundidad, donde permanece actualmente.

La profundidad hace que cualquier intento de recuperación resulte, con los medios disponibles, prácticamente inviable. El pecio está localizado y su posición se encuentra señalizada en las cartas náuticas.

Durante la conferencia también se hizo referencia al carácter simbólico del lugar donde descansan los marinos. «Como decimos los submarinistas, están en la patrulla eterna», señaló el conferenciante.

El C-4 constituye así una auténtica tumba bajo el mar. Una antigua canción alemana de submarinistas, recordó, expresa esa idea con una imagen especialmente evocadora: la tumba de un submarino no necesita rosas, sino corales.

El objetivo de la conferencia ha sido «recuperar del olvido la historia del C-4 y poner rostro a quienes perdieron la vida a bordo», señaló la edil,María Delgado. Más allá de los datos técnicos del accidente, la exposición pretende acercar al público a la trayectoria del submarino, a la figura de su comandante y a los hombres que formaban su tripulación.

El acto acto ha concluido con un recuerdo emocionado a los 44 marinos fallecidos, considerados por la tradición submarinista como miembros de esa «patrulla eterna» que continúa bajo el mar. Ochenta años después del naufragio, el C-4 sigue siendo parte de la historia de la Armada española y su tripulación permanece en la memoria de quienes reivindican el conocimiento y el recuerdo de aquel episodio.

 


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